Crónicas de partidos del Itzubaltzeta Infantil
Temporada 2006 - 2007
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PARTIDOS |
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| 12 de mayo de 2007 | Peña Athletic - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 25 de marzo de 2007 | Itzubaltzeta - Athletic | Pinchar aquí |
| 18 de marzo de 2007 | Balmaseda - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 4 de marzo de 2007 | San Pedro - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 24 de febrero de 2007 | Itzubaltzeta - Retuerto B | Pinchar aquí |
| 10 de febrero de 2007 | San Vicente - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 28 de enero de 2007 | Ugeraga - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 6 de diciembre de 2007 | Sestao - Itzubaltzeta | Pinchar aquí |
| 17 de diciembre de 2006 | Arenas B - Itzubaltzeta | Pincha aquí |
| 19 de noviembre de 2006 | Somorrostro - Itzubaltzeta | Pincha aquí |
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Peña Athletic 0 - 1 Itzubaltzeta Crónica del encuentro Peña Athletic B – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera Después de una semana movidita, plena de desencuentros y decepción con los dirigentes y funcionarios del deporte municipal de Getxo, pocas ganas le quedan a uno de escribir una crónica deportiva de un partido poco trascendente para los dos rivales. Sin embargo, ante la perspectiva de que puede que sea la última de la temporada –uno ya está cansado de tanto fútbol, la verdad -, he decidido hacerla y explayarme a gusto. Entre los partidos de liga de mis dos hijos, los torneos correspondientes y los partidos amistosos que siempre se inventan para mantener ocupados a los chavales, esta temporada habré estado una media docena de veces en el campo de Kabiezes, hasta tal punto que he seguido puntualmente la construcción del polideportivo anexo al campo e incluso siento que “Serafín”, uno de los nombres que figura en uno de los nichos que custodian la verja de entrada al camposanto, me saluda cuando llego, a la vez que desea que perdamos, pues lleva allí tantos años que ha cogido cariño a los chavales del Peña Athletic. Amaneció un día precioso, sin nubes. Llegamos puntuales, más que los de casa, sobre las 8:10 h. Aparcamos cerca del barco similar al de Chanquete y saludé levantando las cejas a “Serafín” quien me dedicó una sonrisa. Mientras los chavales se iban vistiendo de futbolistas, los padres charlamos distendidamente en grupo. Goyo a su rollo; nos sorprendió vestido con la camisa de leñador y en sandalias, mientras que Alfonso (el txirrindulari del grupo) y yo, aprovechamos la bonanza del tiempo para lucir la camiseta negra y el polo rojo del Romo FC recién adquiridos. Yo esperaba que al ver lo bien que nos sentaba a ambos (aunque el modelo oficial es Gonzalo), rápidamente me pediríais os reservara varios ejemplares para vuestros hijos y familia, pero ya veo que no queréis rascaros más el bolsillo después de los cupones de abril. Lo intentaremos la próxima temporada. Mientras llegaba la hora de inicio fuimos al bar “Bristol” a redesayunar y a seguir charlando; los temas del día eran claros: la jodida marca “Getxo” que los dirigentes municipales habían impuesto y firmado unos días antes con 15 asociaciones deportivas, la pena que nos dá que se vaya Borja a jugar no sabemos dónde y los clásicos del tiempo y del Athletic. Volvimos justo a tiempo para el inicio del partido. Ausente: Imanol y en el banquillo: Jontxu, Lander, Luis y Beñat. Se jugaba a un ritmo frenético, con mucha presión por ambas partes que originaba una rápida pérdida de balón pero por ello, también se recuperaba pronto. Juego entre ambas áreas, sin ocasiones claras ni tiros a portería. El entrenador del Peña Athletic, un joven rubicundo que recuerda a los jugadores escoceses, se desgañitaba dando órdenes que sus jugadores no seguían. Se le ofreció un caramelo de limón y tomillo por aquello de que mientras lo esté chupando no nos molesta con sus gritos, pero no hubo manera, si bien inteligente como parece, acusó la indirecta al menos los 5 minutos siguientes en los que midió el tono de sus órdenes. El de Arnedo, más tranquilo, vestido también con un polo rojo –que ha pagado religiosamente-, daba consignas más dosificado y comedido, para intentar corregir los errores que veía. El Peña tocó algo más que el Itzubaltzeta pero sin profundidad ni peligro para la portería defendida por Iker. Sus defensas siempre querían sacar la pelota jugando, pero la presión de los nuestros les hacía fallar con cierta facilidad. Pareció un calco al partido de ida que se jugó en Gobela y daba la impresión que tanto el esquema como el estilo de ambos equipos eran parecidos, pues les gusta tener la pelota, tratarla con mimo y llegar hasta el área rival haciendo jugadas. Poco más en una primera parte en donde el sol matutino se dejaba notar y Eneko parecía no tener aire para respirar. Durante el descanso, los más atrevidos y con más confianza y siempre educadamente, “metimos un poco las gomas” a Goyo, que entró al trapo con pasmosa facilidad, tanta que creo que se lo esperaba, pues se va acercando el final de la temporada y aún no se le ha rogado que se quede. Desde aquí decirle que le respeto muchísimo como persona, pero que las razones que esgrime para que su hijo Borja no continúe en el Romo la temporada que viene, son difíciles de entender y compartir, máxime cuando su hijo está bien valorado en el equipo, está muy integrado con sus compañeros y lo más importante: se siente feliz. Tres poderosas razones para dejar las cosas como están; sólo cuando alguna de las tres falla, deberíamos plantearnos, como padres, otras alternativas. Además tampoco pasa nada porque se vaya, simplemente a los chavales se les coge cariño. La segunda parte, con las sustituciones habituales, apenas cambió nada, aunque el Itzubaltzeta tocó más y mejor la pelota que en la primera parte. Se notó menor intensidad y más imprecisiones en los pases del Peña. Una pérdida de balón de Lander, mediada la segunda parte, supuso un tiro al larguero y un buen susto, pues todos veíamos que el que metiera antes un gol se llevaría los tres puntos. A menos de cinco minutos del final una bonita jugada de contraataque por banda derecha llegó a Jonan quien pasó rápido a Alex y este, al primer toque para “taquicardias” Jontxu quien regateó al portero y marcó el definitivo 0 – 1. Aplausos, vítores y corriendo a pedir la hora al señor colegiado. Fue un partido que no transmitió nada, pero que tuvo hasta el final la incertidumbre del resultado. Yo pienso que lo más justo hubiera sido el empate sin goles. Tras reponer fuerzas a base de tortilla, bocatas de chorizo y refrescos, cogimos los bártulos y con alegría y algo quemados por el sol que soportamos, salimos de Kabiezes hacia las 11:15 h. Al pasar por la verja del camposanto cargado con la bolsa de mi hijo y la de Alex que se le olvidó, volví la vista hacia “Serafín” y con una media sonrisa me despedí hasta otra ocasión con la seguridad absoluta de volver a encontrarme con él. Luis Labeaga (13 de mayo de 2007) |
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Itzubaltzeta 0 - 3 Athletic Club Primera categoría infantil El domingo fuimos a Gobelas con ilusión. El contrario era el Athletic, la hora del partido casi para verlo en canal plus, y sobre todo, manteníamos en la retina el juego y las innumerables ocasiones que este equipo es capaz de crear y que creó la semana pasada en Balmaseda. Con estas premisas, todos éramos optimistas en que el equipo daría la talla, y seria capaz de hacer frente a los cachorrillos de Lezama. Y en efecto, el equipo mantuvo el tipo, sobre todo en la primera parte, con el depósito de gasolina lleno, pero sin la personalidad de otros partidos en casa. Esta carencia, no fue debida a la falta de ganas de nuestros chavales, sino a que el mister planteó el partido en función de quién estaba delante. Renunció prácticamente al ataque, colocando a “pulga” como hombre más adelantado y con la misión de que la defensa del Athletic no saliera jugando desde atrás. Retrasó a los interiores Jonan y Borja para realizar ayudas a los laterales correspondientes, Iñigo y Luis, debido sobre todo a la velocidad de los dos extremos del Athletic y solo dio libertad de movimientos a Gorka, para buscar alguna situación de peligro aprovechando su velocidad y técnica. Así, llegamos al descanso con 0-0, con “pulga” fundido y con los laterales y los interiores con el depósito en reserva. El Athletic hizo varios cambios y el Itzu siguió con los mismos y uno de los jugadores de refresco fue ala postre, el que con sus jugadas logro que la hasta entonces inexpugnable defensa se empezara a romper. El “15”, un chaval casi con planta de cadete, recibía en posiciones menos adelantadas que su compañero del primer tiempo y sacaba a Iñigo de su sitio, superándolo por fuerza y calidad y creando un pasillo por donde vinieron la mayoría de las ocasiones del Athletic. La verdad es que exceptuando el segundo, los otros dos goles fueron de “nata”, de imprecisiones en el despeje, producto sobre todo de la paliza que se pegó el equipo en el primer tiempo. Creo que por una vez, el “flaco” hizo los cambios demasiado tarde, cuando el partido estaba ya roto. Y no digo cambiar porque los que salieron lo hicieran mal, sino porque el Athletic pone un ritmo al partido que obligó a nuestros chicos a realizar un esfuerzo tremendo. Me hubiera gustado salir de Gobelas con la sonrisa con la que salí de Salinillas pese a perder 3-0, con la retina llena de buen juego y ocasiones. Espero que el “sabio de Arnedo” no se tome esta crónica como una crítica sino como una reflexión de su autor. El próximo sábado, tenemos ocasión de demostrarle al Urdaneta cómo juega el Itzu, ¡! seguro que si ¡! Iñaki Macías |
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Crónica del encuentro Balmaseda – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera
Gobela once de la mañana. Llegas puntual sonriendo y saludando a todo dios y los habituales tocapelotas en vez de corresponderte y darte los buenos días, te miran como buitres a sus presas y te preguntan por el resultado del Athletic la víspera, mientras esbozan una fatua sonrisa. Uno que pretende ser educado y que acepta deportivamente el refrán: donde las dan, las toman, da por zanjado el tema con un mejor no hablar porque me pongo de muy mala leche. Yo también he hecho muchas veces de tocapelotas cuando el Madrid ha perdido alguna eliminatoria de Champions o alguna final, etc., pero no se puede comparar la gravedad de no ganar una final con la de estar rondando la División Maldita un par de años consecutivos. Ya me gustaría que el Athletic tuviera la crisis de juego del Madrid pero en puestos de Champions. Salimos en caravana hacia Balmaseda y puntualmente, hacia las doce menos cuarto, llegamos a las Salinillas. El día estaba espléndido, con sol, sin apenas nubes y con buena temperatura que animaba a tumbarse en la hierba o a dar paseos. Como siempre los hombres por un lado, las mujeres por otro y los más pequeños a chutar al balón en el cuidado y nuevo césped artificial de las Salinillas. Unos cuantos optaron por ir de pintxos al pueblo, otros a visitar el restaurante donde se había encargado la alubiada posterior y las mujeres, más andarinas, se acercaron a visitar la fábrica de txapelas de La Encartada, que cerró la fabricación en 1992 y que hace un par de meses fue inaugurado a bombo y platillo como el Museo Boinas de La Encartada. De todas maneras, si alguien quiere ver txapelas auténticas, le recomiendo que contacte con el “musolari de Plentzia”, pues según dice, tiene unas cuantas.
En la segunda parte el Balmaseda reforzó el centro de campo acumulando más jugadores, pero seguía sin hilvanar ninguna jugada. Al poco de la reaunudación, salieron Borja y Jonan en sustitución de Jon López y Eneko sin que cambiara el esquema de juego, si bien, costaba más llegar a la portería rival. De nuevo Álex, de muy lejos y a la salida del portero, estrelló mansamente el balón en el palo izquierdo cuando ya se cantaba el gol. De inmediato, una jugada tonta del Balmaseda que acabó en un centro desde la izquierda, fue rematada a gol medio sin querer y junto al poste izquierdo de Beñat. El 1 a cero alegró a los seguidores del Balmaseda y produjo estupor en nosotros que nos mirábamos con cara de haba maldiciendo lo “injusto” de este deporte, pero manteniendo la esperanza de empatar el partido. Se pudo conseguir un par de minutos después, en un gilicórner muy bien ejecutado al alimón entre Borja y Gorka, que Imanol, dentro del área pequeña, remató a bocajarro al pecho del portero. Desesperación e impotencia que aumentaron poco después, cuando tras la pérdida de un balón de Jontxu, que había sustituido a “Pulga”, el punta rival batió por segunda vez a Beñat, creando unos minutos de desconcierto, errores y juego desconectado en el equipo del Itzu. Pudimos acortar distancias en una internada por banda izquierda de Borja que lanzó al palo corto pero que respondió el portero rival con una buena parada y con un tiro de Gorka que sacó un jugador junto al poste. Poco después salió Fran con las botas de Eneko, en sustitución de Gorka, y Argider pasó al centro del campo; pero los jugadores estaban muy tocados, pues no podían creerse que el Balmaseda les fuese ganando por 2 a 0. Y ya a 5 minutos del final, la puntilla, el tercer gol en una jugada de mala fortuna, pues después de un despeje de Beñat con la cabeza y fuera del área que cae a Jontxu y la vuelve a perder, un jugador lanza un tiro que para magníficamente nuestro portero pero que al caer, le da el balón en su rodilla y se cuela hacia atrás sin remisión. Sin comentarios. No fue nuestro día. Supongo que los chavales se habrán dado cuenta de que en el fútbol no gana siempre quien mejor juega sino el que mete más goles; así de simple y de claro. La crónica la podía haber titulado también “Balmaseda –Itzubaltzeta o cómo salir de las Salinillas con cara de tonto”.
En fin que salimos de las Salinillas con cara de tonto y llegamos a casa hacia media tarde dejando el coche impregnado de efluvios intestinales que salían sin hacer ruido por doquier. Luis Labeaga (19 de marzo de 2007)
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Crónica del encuentro San Pedro – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera Era la segunda vez que visitábamos Galindo, un campo abierto, con buena hierba artificial, sin gradas, también sin bar, en el que siempre hemos realizado buenos partidos de fútbol; en la visita anterior, hace escasamente dos meses, contra el Sestao River, el día del roscón en que vimos salir el sol, conseguimos tres puntos con tesón y esfuerzo. Reconozco que hoy he venido sin muchas ganas, dubitativo hasta última hora, pensando continuamente en San Mamés -me refiero al campo, no al santo en sí- y en lo que allí se jugaba el Athletic. En otro momento no hubiera sacrificado el partido del Athletic por ver a los equipos de mis hijos, pero hoy, me ha dado igual, pues el rival, muy modesto y casi en segunda, tampoco me atraía tanto. Además casi me siento como si hubiera adquirido obligación de contaros los partidos del Itzu infantil fuera de Gobela, algo así como un respeto hacia los habituales lectores. Por cierto, para los partidos de casa ya tenemos a otro “cronista”, el musolari de Plentzia, un joven profesor de pelo blanco que disfruta utilizando muchos términos futbolísticos en sus acertados comentarios y a quien en su debut no le ha temblado la tecla al definir al entrenador en sentido cariñoso como “el flaco de Arnedo”. Dos estilos, el suyo y el mío, que se complementan perfectamente (pues se puede ser flaco y sabio a la vez) y que pueden dar algo de juego en el futuro, si bien y quede claro para todos, que el musolari sabe mucho más de fútbol que yo y sin duda también más de mus. Llegamos a Galindo puntuales, más incluso que los del San Pedro. Con sol y 26 grados no es de extrañar que me vacilara de la camisa de leñador que lucía Goyo, una camisa a la antigua usanza: gruesa, a cuadros marrones y azules, con carisma y edad que apenas debaja ver otra interior blanca y también gruesa. No le vimos sudar pero yo lo hacía nada más mirarle. Por otro lado, Mikel, el aita de Argider, nos vino con paraguas sin darse importancia. Al poco, una boca de riego próxima se puso a funcionar refrescando el ambiente, mientras nuestras mujeres subían a sentarse en la hierba de la loma sobre el campo. Allí permanecieron hasta que comenzó el partido. Me alejé de otros padres para poder escuchar en la radio de bolsillo las incidencias del Athletic, el equipo que llevo pegado a mi corazón y que tanto desasosiego y desilusión está generando en los últimos años. Comenzó el partido puntualmente con un planteamiento clásico de 4-3-3 con Jonan en punta. Ya en el primer minuto, Beñat, saliendo con valentía, anuló una clara ocasión de gol del San Pedro. No habían transcurrido ni 10 minutos cuando el viento, protagonista sin duda del partido, comenzó a soplar con fuerza y a favor de los nuestros. Los balones inquietos y sin poderlos controlar, llegaban demasiado pronto al portero rival o se perdían por la línea de fondo o por cualquier línea. Tedio constante, fútbol inexistente, los delanteros corriendo detrás del balón…y en San Mamés el Athletic sin marcar. El viento subía de intensidad. Los valientes en mangas de camisa, ojos semicerrados, manos en los bolsillos y auriculares en las orejas, comenzamos a sentir frío; sólo Goyo, apoyado en la cilíndrica barra metálica que delimita Galindo, aguantaba estoicamente con su jodida camisa de leñador. El Itzu nada de nada, impotencia y desesperación por el excesivo viento que no permitía hilvanar ninguna jugada. Al filo de la media hora, una falta al borde del área muy bien lanzada por un jugador rival, superó a Beñat por alto. En San Mamés, Portillo adelantó casi al mismo tiempo al Nástic. Me imaginaba las caras de quienes se sientan a mi lado en la Catedral, socios que sufrimos en silencio las tardes perdidas sin disfrutar del fútbol. Quedaban aún las segundas partes. En ausencia de bar y café nos fuimos a coger las txamarras al coche para combatir el frío; mientras tanto Goyo sonriendo por dentro… y en la emisora de radio el comentarista de turno analizaba al Athletic y enumeraba los errores cometidos en la primera parte. En la segunda parte las mujeres decidieron también seguir el partido resguardadas entre los dos banquillos. Salieron Lander y Luis y Jon López pasó de lateral izquierdo a extremo derecho, un cambio de posición que el “sabio de Arnedo” utiliza a veces, siempre que va perdiendo, pero que no está dando resultados, pues acabó sustituyéndolo por Eneko a quince minutos del final. El Itzu comenzó a entonarse cuando entró Gorka al centro del campo en sustitución de Carlos, mandando a Argider –el mejor del partido- al centro de la defensa. Fue hacia el minuto 12 cuando, en la mejor y única jugada del partido, Jontxu hizo un precioso pase a Jonan que con la izquierda marcó cuando salía el portero. Celebramos el empate y creímos en la victoria, pero 4 minutos después, un penalti cometido por Fran adelantó de nuevo al San Pedro, curiosamente cuando mejor estaba jugando el Itzu. Posteriormente, un buen desmarque de Jonan que fue sancionado como fuera de juego y un córner lanzado por Gorka que recorrió toda la portería y que nadie remató, fueron las últimas posibilidades de empatar de nuevo. Los comentaristas de la radio, desolados y atónitos, narraban el 0-2 del Nástic. Perdió por la mínima el Itzu con dos goles a balón parado, perdió ridículamente el Athletic y nosotros perdimos la siesta y la tarde, una tarde de contrastes, sin fútbol, que comenzó soleada, que se transformó en ventosa y que ya al tiempo de regresar a casa, nos despidió con una fuerte lluvia. Al final Goyo, que no perdona, me restregó por la cara la utilidad de su atuendo de leñador. ¡Que sepas que no me gusta tu cuadriculada camisa!. Espero no volver a Galindo a pasar tardes como estas. Luis Labeaga (4 de marzo de 2007) |
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Crónica del partido Itzubaltzeta – Retuerto B de primera categoría infantil Al llegar el sábado a Gobelas recordé que para este partido nuestro cronista habitual, Luís Labeaga, causaba baja y un poco por contarle el desarrollo del partido y otro poco porque Paco dejó en mis manos el recoger los datos del partido para esas estadísticas que lleva de nuestro equipo, pues que me he animado a escribir estas líneas. El equipo, como es habitual en los últimos partidos, comenzó frío como la mañana y el equipo rival se enchufó al partido antes que nosotros. El Retuerto acumulaba mucha gente en medio campo y marcaba férreamente al hombre. El Itzu no llegaba, los laterales Mateo y Luís no enganchaban con sus correspondientes extremos Eneko y Jon López muy alejados unos de otros. Creo que jugando más juntos y realizando desdobles se propician situaciones de ventaja que rompen el marcaje al hombre. Por otra parte, la acumulación de gente en el medio propició innumerables errores en la entrega del balón y éste pasaba a ser propiedad de un equipo y del otro rápidamente. Así iba desarrollándose la primera parte, sin ocasiones, hasta que llegó la primera clara a favor del Retuerto en una buena combinación que dejó solo a un delantero ante un Iker muy adelantado y que afortunadamente marró. Esto espoleó un poco a nuestros chicos y en los últimos diez minutos crearon más peligro, llegando el primer gol, obra de Lander que tras un rechace de la defensa del Retuerto empalmó con la zurda un globo que se pego al poste a medida que caía y se coló en la portería del Retuerto. Después de otra buena ocasión pifiada llegamos al descanso. En la reanudación el “flaco” de Arnedo sacó a Fran atrás y adelantó a Argider con lo que el equipo jugo más junto y aunque la tónica inicial del segundo tiempo fue similar, la llegada del segundo gol fue determinante para el devenir del resto del partido. Este segundo gol lo marcó Fran a la salida de un corner donde el balón quedo suelto tras un rechace y Fran, que “aprovechando su envergadura” había subido al remate, lo empujó a la red. El resto, lo habitual, el equipo se tranquiliza, empieza a jugar mejor y el contrario a medida que le van cayendo goles descuida los marcajes deja más espacios y todo es más fácil para el equipo que tiene el partido de cara. Así llegaron el tercero, creo que el mejor de todos, obra de Mateo que una vez Iñigo en el campo jugó de extremo, se fue por la banda y agarro un chutazo cruzado precioso y preciso que sorprendió al portero del Retuerto y a todos los congregados en Gobelas; El cuarto, en una falta directa que sacó Jontxu y que aunque la llego a desviar el portero se coló y el quinto obra de Jonan que aprovechó un mal saque del portero y según le venía empalmó a la red. La duda de este gol es saber si Jonan, en el momento en que el portero saca estaba dentro del área o no. El entrenador del Retuerto reclamó al árbitro y por ahí van las dudas….. Hablando del trencilla, enérgico sí, de los que llevan un garbanzo pequeño y duro en el “pito” en lugar de una lenteja arrugada, pero técnicamente bastante malo, de los que pitan todo hasta el más mínimo contacto consiguiendo con ello que el juego esté continuamente parado. Vamos de los que aplican el reglamento a “rajatabla” y en infantiles no creo que tenga que ser para tanto. Bueno espero no haberos aburrido y para mi amigo Luís ahí le dejo una palabreja para sus estudios etimológicos, “rajatabla”, pero eso sí no la separes no sea que acabes hablando de otro “Gobelas” que está bastante cerca. IÑAKI MACIAS |
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San Vicente 1 - 1 Itzubaltzeta Crónica del encuentro San Vicente – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera Me han comentado directamente, medio en broma medio en serio, que en mis crónicas apenas comento o escribo algo de fútbol -estoy seguro que el entrenador del equipo sobre el que escribo me lo agradece-, pero no es así, aunque dejo clara evidencia de que adorno aquéllas con alusiones más o menos acertadas a otros temas que se me ocurren sobre la marcha y que considero dan cierto toque personal y amplían el limitado y sesgado argot futbolístico. A unos les parecerá un rollo que no están dispuestos a tragar y abandonan la lectura a la tercera línea tildándome de pesao y plasta; a otros les gustará sin más mi estilo y otros supongo, estarán ansiosos de leer la crónica del siguiente partido y sufren una pequeña decepción cuando entran los lunes a la web del Romo y comienzan a abrir con el ratón todas las pestañas de la página -recién remodeladas por cierto-, y no la encuentran. Estos últimos, que seguro sobran dedos de una mano para contarlos, y cierta dosis de narcisismo que tenemos todos los que nos gusta escribir, son las razones que me animan a redactar estas crónicas o como quiera que queráis llamarle a este pequeño texto. Por supuesto que no es mi intención ser plasta ni crear ansiedad sino que hago las crónicas sencillamente porque me apetece escribir sobre lo que veo y siento durante un partido de fútbol -también antes y después-, en el que participa un equipo donde juega alguno de mis hijos y sus amigos y lo veo rodeado de otros padres entre los que suele existir bastante sintonía y buen ambiente. Comencé preguntando a mi hijo, que desde que le desperté hacía ya diez minutos, seguía con el pijama, sentado en la cama, boca semiabierta y mirando al infinito, si le hacía ilusión jugar en un campo de hierba natural. No sé lo que creyó que le preguntaba, pero me respondió sin mirarme, frunciendo el ceño y sacando el labio inferior cual fila de negros cantando el “only you”, emitiendo un sonido como de tímida pedorreta. Ante tal expresión y herido por su indiferencia, le comenté cómo hubiera estado yo si a su edad hubiera tenido la posibilidad de jugar en un campo así en vez de hacerlo en campas cuesta arriba, llenas de barro y con dos piedras por postes. Ante mi comentario, que para él sonó como un zumbido de moscas, permaneció impasible e inmóvil mientras me ofrecía un amplio bostezo. Lo dejé por imposible hasta la hora de salir. Aparqué a 10 minutos del campo, me perdí una sabrosa ración de tortilla de patata en un famoso bar de la zona que Gonzalo conocía, pagué los dos euros de rigor, saludé al personal y me senté cinco minutos antes del inicio del partido previa limpieza del asiento con un paño que, de nuevo Mariángeles la abuela de todos, me ofreció. El campo me sorprendió por su frialdad, sin aficionados; rodeado de pistas rojas que nadie utiliza y por dónde se escapan sin remedio los balones. No me pareció un partido vibrante. La hierba natural y la pérdida continuada de los balones, enlentecía aún más el ritmo de los jugadores no acostumbrados a ello, hasta parecer que no existía ritmo. Jugadores veloces como Álex y Gorka se dejaban atrás la pelota en sus intentos por encarar la portería contraria. Alguna jugada por banda derecha y un tiro que rozó el larguero fue lo más destacado de la primera parte bien planteada por el riojano. Sólo el delantero centro rival, un mocetón alto y fuerte y con velocidad, puso en apuros en un par de ocasiones a la defensa del Itzubaltzeta, bien ensamblada, que se relevaban cuando tenían que cubrirle. Pocas jugadas de toque de balón se vieron en los primeros 35 minutos. El San Vicente, que ha dejado escapar pocos puntos en su Ciudad Deportiva, sólo hizo desplazamientos en largo para que corriese e inventase algo su número 9. Pero Argider y Fran no se lo permitieron. El centro del campo, en donde el pulmón de “Pulga” se agotó pronto, controló con oficio a un rival que nos ganaba en altura. Con el resultado incierto de cero a cero, los jugadores entraron por un zulo a ras de pista a oír las lamentaciones…perdón, explicaciones o recomendaciones, del sabio de Arnedo. Los padres mientras tanto, degustamos algunos pintxos en los bares próximos previa renovación del recibo de la OTA. Descubrí que muchos de nosotros desconocíamos por completo el barrio de San Vicente. La segunda parte comenzó con el mismo tedio que la primera, sin aparente ritmo y con muchos fuera de juego. Hacia el minuto 15 en un estupendo pase de Gorka hacia la izquierda, Borja se fue del lateral que le cubría y a media altura se la coló al portero rival por el palo corto. Un gol muy bien ejecutado que nos despertó y nos hizo creer que sumaríamos los tres puntos en juego, sobre todo porque los del San Vicente estaban más espesos que en la primera parte. Pero como en otros muchos partidos, a balón parado, que son en las jugadas en donde la mayor altura de los rivales se impone, en concreto, en un córner sacado por banda derecha que sobrepasó a Beñat en el área pequeña, nos empataron tras cabezazo casi en la misma línea de gol. Siempre nos crean mucho peligro y nos meten goles tras saque de esquina o faltas, estrategia que debemos mejorar y ensayar más en los entrenamientos. Beñat tras el empate se desquició, quizá autoinculpándose de un gol que fue demérito de todos, por eso somos un gran equipo. Dimos por bueno el empate, que suman tres ya en los cuatro últimos partidos. Al final, regresé a Gobela cargado con la bolsa de balones y ya en el coche, mi hijo, a quien por la mañana le pregunté por su ilusión de jugar en hierba de la buena, me confesó sin preguntarle nada que le gustaba más jugar en hierba artificial. Fui yo entonces, cuando por el retrovisor interior le saqué el morro y le hice una auténtica pedorreta. Luis Labeaga (11 de febrero de 2007) |
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Crónica del encuentro Ugeraga – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera Hoy hemos llegado tan pronto y sin protestar a las instalaciones de Urko en Sopela que no hemos tenido que pagar, pues no había llegado el “Gerardo” de turno, personas éstas entrañables que ayudan a la mayoría de los clubes modestos. Claro que el espectáculo que hemos podido presenciar, por madrugadores, era poco habitual la verdad. Sitúense: un partido de fútbol-15 entre vecinos talluditos de la localidad y aledaños –algunos pasaban de los 60 y deambulaban por el campo- vestidos a su bola, con las canillas al aire, luciendo algunas barrigas y pelo cano, pero protestando y divirtiéndose como auténticos jovenzuelos. Me encanta, y les envidio por ello, ver que gente de mi generación tiene aún fuerzas y ganas de madrugar en invierno para practicar su deporte favorito, sabiendo incluso que se arriesgan seriamente a sufrir una lesión grave de alguna articulación artrósica ya, que a buen seguro tienen. Claro que ante tal espectáculo, los jugadores infantiles del Itzubaltzeta puestos en hilera cerca de un córner se vacilaban del juego exhibido y hasta de la forma de correr de algún abuelete. Los padres sin embargo, menos crueles y más comedidos en los comentarios, nos reflejábamos en todos los movimientos, fallos, formas de correr, formas de rematar y de saltar que veíamos ejecutar a los vecinos que se habían retado en Urko. Pero en cuanto abrió el bar, nos olvidamos de los vecinos y entramos a tomar un café –por cierto, muy malo- para entonar nuestros entumecidos cuerpos mientras veíamos en televisión la final masculina de tenis del Open de Australia. En el vestuario, el Itzubaltzeta, con la ausencia por enfermedad de cuatro jugadores y con la vuelta de Imanol, preparaba la estrategia para intentar vencer al Ugeraga, un equipo que nos ganó 1-2 en Gobela en el primer partido de liga y que en la clasificación tiene un punto menos que el Itzu. Los padres que siempre vamos acompañando a nuestros hijos nos situamos en grupos y estratégicamente por el campo para animarles desde todos los ángulos. Lo cierto es que desde el primer minuto pudimos apreciar que juegue quien juegue o mejor, falte quien falte en el Itzu, el míster siempre puede alinear a un equipo muy equilibrado; es una virtud de los equipos buenos que tranquiliza a cualquier entrenador, si es que se puede tranquilizar aún más al de Arnedo. El Itzubaltzeta hizo probablemente la mejor primera parte de lo que va de liga y recuerdo que hoy comenzaba la segunda vuelta. Buena, porque estuvieron perfectas todas las líneas, porque mimaron la pelota, trabajaron y metieron tres goles importantes que sentenciaban ya el partido. Hacia la mitad de la primera parte con dominio total del Itzu, comenzó marcando Borja, que se llevó por casta y de cabeza una pelota por el centro de la defensa y se atrevió con una vaselina desde 35 metros; precioso gol. No menos lo fue el que marcó poco después Gorka con la izquierda, su pierna mala, y de tiro cruzado, y ya poco antes de volver al vestuario, Eneko en una bonita carrera por banda derecha batió al portero de un derechazo cruzado. Que marque Eneko, es noticia y buena, pues aunque trabaja mucho, no le suelen salir las cosas que intenta. Buen presagio para él en este inicio de la segunda vuelta; seguro que con confianza, meterá más goles, pues andamos escasitos de goleadores. No tenía cerca a Iñaki, su aita, pero seguro que le hizo más ilusión este gol de su hijo que ganar el campeonato vizcaíno de mus. Los padres de nuevo al bar. En esta ocasión, relajados por el abultado resultado, nos atrevimos a probar un caldo calentito después de la mala experiencia del café. Algunos, los más hambrientos, hasta degustaron bocatita de lomo. Entonados de nuevo, volvimos muy tranquilos a ver la segunda parte en la que comenzaron los mismos jugadores que finalizaron la primera y que en general fue similar, aunque menos brillante, es decir, domino total del Itzu en todas las líneas, con un Carlos en la defensa, mucho más entonado que en el partido que cerró la primera vuelta en La Siebe. El Ugeraga, en el único fallo en defensa que tuvo el Itzu, pudo marcar el 1-3 y “meterse en el partido”, pero lo evitó Iker saliendo con valentía. Minutos después llegaría el 0-4 tras un tiro con la izquierda de Íñigo que está demostrando que puede jugar y bien de lateral derecho y que cuando se anima a atacar y tirar a portería, suele acertar, pues si no recuerdo mal es el segundo gol que mete jugando en esta posición. Ante el gol y de inmediato, nuestro delgado de tan anchas espaldas que tapa casi toda una banda, reaccionó con reflejos y salió raudo y veloz del banquillo, pañuelo en ristre, para secar la baba del Sr. Linaza, quien sonriente, no paraba de repetir: ¡Y con la izquierda! ¡Y con la izquierda!. Puede parecer poco objetivo que quien escribe la crónica de un partido, halague a su propio hijo, pero también le parece injusto no hacerlo cuando ha completado un excelente partido. Sé que no va a leer esta crónica porque todas le parecen un rollo, como a otra mucha gente, pero es un chaval, que pasa muy desapercibido en su labor, pero que como al resto, le gusta recibir parabienes cuando hace las cosas como el míster ordena. Con el equipo Ugeraga roto y desanimado por el torbellino del Itzu, los dos últimos goles de Álex y Jon López, no tardaron en llegar. Pudieron meter alguno más si este último en sus desmarques por banda izquierda hubiera optado por el pase a un compañero en vez del tiro a puerta, pero a los doce años no se les puede exigir que aparquen el egoísmo. En fin, muy buen partido del Itzubaltzeta infantil en un campo a rebosar de caucho, con la presencia del entrenador del Getxo que tomaría buena nota del juego desarrollado. Al final, los aitites de Lander, generosos hasta la saciedad, repartieron huevos desestructurados y revueltos con patatas alavesas montados sobre panecillos de horno de leña y envueltos perfectamente en papel industrial de aluminio, es decir, unos pintxos de tortilla de patatas que agradecimos los allí presentes. Buen detalle, del que hemos tamado nota y que habremos de corresponder como se merecen en futuras ocasiones. Luis Labeaga (28 enero de 2007) |
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Crónica del encuentro Sestao River A – Itzubaltzeta. Categoría Infantil de Primera Hoy he madrugado, he tenido que soportar alguna queja lógica de mi mujer, he maldegustado aceleradamente el típico roscón de Reyes mojado en descafeinado con leche; mi hijo, cabreado, no encontraba las espinilleras; he tenido que abrir contrarreloj los regalos que me habían colocado sobre mis lustrosos zapatos y tras 15 minutos de viaje vigilando que la velocidad del coche no superara los 90 km por hora para evitar activar los radares, hemos llegado al campo del Sestao River después de aparcar monte arriba. El inicio del día no presagiaba nada bueno, al menos para mi. Sin embargo, en Galindo no hacía frío, el cielo estaba despejado y poco antes de la 9 hemos visto salir al sol escoltado por las negras siluetas de los monumentos a la boyante industria que en el pasado no muy lejano se ubicó en las orillas del Galindo. Casi sin darnos cuenta y mientras comentábamos las virtudes físicas de algún jugador rival –que luego comprobamos que era el portero- llegó la hora del inicio del partido previo cambio de campo para evitar que el sol, aún tan bajo, deslumbrara a Iker. Fue un primer tiempo en donde claramente se impuso el Sestao River a un Itzubaltzeta que jugó prácticamente en su campo defendiendo con tres centrales y dos laterales pero que aguantó ordenadamente los ataques de un rival que aprovechaba con suma facilidad la velocidad del número 10, sin duda el mejor del Sestao, para entrar por la banda derecha en donde Jon López y Borja trabajaron sin descanso y bien coordinados para evitarlo. Un centro del campo desbordado y no tan brillante como en otras ocasiones, bien ayudado por Alex que aunque no brilló, hizo un derroche de sacrificio cerrando líneas de pase, una defensa eficaz, sin fisuras claras, mucha concentración y tensión de los jugadores y un par de jugadas en ataque sin mucho peligro, fue todo lo que el Itzubaltzeta propuso durante el primer tiempo, pero que fue suficiente para irse al vestuario con un resultado de empate a cero. Si bien entiendo que en una crónica de fútbol, aún siendo de equipos tan sencillos como los protagonistas de la misma, no se debe comentar nada sobre el árbitro, no me resisto a señalar lo pintoresco que era, más por sus formas y por la obsesiva rigidez con que interpretaba cualquier norma que por sus aciertos o errores cometidos, el que nos tocó en suerte. Tras el descanso y en los primeros 30 segundos, una jugada de estrategia que siempre ensayan los jugadores y que ya les ha salido dos veces en esta temporada, acabó con un disparo de Gorka que después de tocar levemente en un contrario, se envenenó y superó a un portero que dejó patente que no iba bien por abajo. Los jugadores del Sestao River se miraban unos a otros sin entender cómo había sido la estrategia de la jugada, pero tras sacar del centro del campo, un penalti cometido por Iker acabó con la efímera alegría del Itzubaltzeta. Empate a un gol en el primer minuto del segundo tiempo y otra vez el partido fue más o menos como el primer tiempo, pero con más ocasiones para ambos equipos, si bien el Sestao River las dispuso más claras, pero no fue el día de alguno de sus jugadores. El Itzubaltzeta agotó los cinco cambios reglamentarios sin que cambiara apenas el sistema de trabajo y al final situó estratégicamente a Jon López por banda derecha para intentar sorprender con su potente disparo. Cuando ya firmábamos el empate a uno, una jugada muy rápida y por el centro, que llegó a Borja en fuera de juego y que el pintoresco árbitro no vio, fue suficiente para meter el segundo gol tras regatear al portero. El gesto espontáneo de Borja antes de optar por el regate fue el ejecutar una vaselina, pero ante el descomunal tamaño del portero rival optó por la opción más inteligente. Por cierto he vuelto a escribir la palabra mágica: vaselina. Prometí contaros lo que sé de la inclusión y aplicación de este vocablo farmacéutico en el diccionario del fútbol. Pues bien, cuentan que hace muchos años –lo cierto es que nadie sabe desde cuando-, un comentarista de una emisora de radio argentina, después de ver un gol que le sorprendió por su ejecución y para que todos los oyentes le entendieran, pues aún no había irrumpido la televisión, describió “que el balón se introdujo muy suave y dulcemente, describiendo una preciosa parábola por encima del golero que estaba adelantado”, y añadió: “¡madre mía que gol, parece que le hubiera puesto vaselliiiiina a la boooola!”. No he encontrado más argumentos convincentes, pero la anécdota, leída con acento argentino, tiene su punto de credibilidad y curiosidad. El día, cuyos augurios no eran buenos antes de ver el sol, se convirtió en una alegría inmensa gracias al precioso regalo que nos hicieron nuestros hijos en Galindo; tanto me cambió las sensaciones y mi talante que de vuelta a casa hasta me gustaron el par de calzoncillos que me regaló mi buena madre. Hoy hemos visto pasar los Reyes Magos por Galindo y nos han dejado una estupenda victoria del equipo de nuestros hijos. Luis Labeaga (6 de enero de 2007) |
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Siempre que acontece un encuentro deportivo entre
rivales de la misma región o incluso localidad, decimos que es un derbi,
vocablo que, como tantos otros del lenguaje pseudomilitar que se utiliza
en las crónicas o narraciones de fútbol, proceden también del inglés,
en este caso de “derby”. Yo nunca he entendido cual era la razón etimológica de
llamar derbi en español, a
encuentros entre los equipos de fútbol vascos o madrileños o sevillanos,
por poner un ejemplo. Y hoy la he estado buscando en internet un buen rato
por tratar no sólo de hacer una crónica futbolística conociendo los términos
que empleo, sino de aportar algo que nos desasne un poco, que buena falta
nos hace. Permitidme un poco más de cuerda antes de entrar en materia e
intentaré descifrar la escasa información que he encontrado. “Derby”
es una carrera de caballos que se celebra en numerosas ciudades de
Inglaterra, entre ellas Epsom. En esta ciudad y en el siglo XIX se
celebraba anualmente un “derby” o competición hípica entre los
mejores potros de tres años procedentes de criadores autóctonos, con el
fin de seleccionar a los mejores. Trasladado al fútbol, y también en los
inicios de este deporte, se celebraban partidos de fútbol entre equipos
de una misma ciudad con el fin de seleccionar los mejores jugadores que
representaran a la misma cuando competían con otras ciudades del entorno.
Por similitud con la carrera de caballos de Epsom, se comenzó a
generalizar la palabra “derby”
en el fútbol con el significado que todos conocemos. Una vez conocido el
origen de la palabreja ya podemos utilizarla con propiedad. Sin embargo,
yo creo que tildar de derbi a un partido de fútbol entre el Arenas y el
Romo o viceversa, es quedarse corto, pues no solo son equipos de la misma
localidad, sino que a la obligatoriedad de tener que compartir campo y
vestuarios, debemos añadir el hecho de que los jugadores de ambos
equipos, en muchos casos, también comparten familia, vecindario, escalera
y colegio. Todos estos ingredientes deberían aportar algo más que
competitividad durante los partidos. Pero hoy, sinceramente yo no he notado en los
jugadores del Itzubaltzeta infantil ese mayor índice de competitividad
por el hecho de jugar contra el Arenas. Se han limitado a jugar como casi
siempre que ellos mismos creen que el partido lo van a ganar sin
despeinarse, con confianza, máxime cuando en los primeros cinco minutos,
justo antes de la lesión de “Pulga”, Lander –que vuelve a ser aquel
jugador que me impresionó en benjamines-, y desde fuera del área, coloca
el balón por donde nunca llegan los porteros rivales. Tras veinte minutos
de juego mediocre casi aceptable, aunque aburrido y con alguna ocasión
fallida, el Itzubaltzeta se fue contagiando del juego del rival, un equipo
con jugadores rápidos por banda pero que apenas tocaban el balón y
llegaban al área, fruto sobre todo del trabajo a destajo de los
centrocampistas y defensas. Buen juego y seguridad la mostrada en esa
primera parte por Mateo, un jugador rápido que en ocasiones parece frío
y apático y que necesita partidos como el de hoy para que crezca su
autoestima y se lo crea. Poco más que señalar en la primera parte, únicamente
alguna jugada aislada por las bandas en donde Jon López y Eneko
trabajaron bien y ayudaron en defensa y continuos intentos de avanzar por
el centro en donde por ahí el rey es el otro Jon que, en alguna jugada sólo
le faltó regatearse a sí mismo. La verdad es que, desde la sucia grada
de Gobela, sí que parecía que podían entrar por el centro, pero nunca
acababan la jugada. Contentos por el 0 -1 pero con cierto grado de
preocupación, se fueron al vestuario a escuchar la charla de Diego.
Mientras tanto, Santi, nuestro delegado, de pié en el banquillo de los
rivales, miraba a la grada con envidia por no poder degustar el caldo
calentito de Chus que a buen seguro él sabía que tomaríamos en el
descanso. Son los inconvenientes de aceptar el cargo de delegado. Tras el descanso el Arenas salió creyendo de verás
que podía empatar y estuvieron dominando sin eficacia los 15 primero
minutos, justo hasta que en una rápida jugada de contra-ataque por banda
derecha, un siempre sorprendente Álex ya dentro del área, arriesgó una
vaselina al más puro estilo “raulista”, que sólo a él se le ocurre,
pero que sentenció el partido con un precioso gol. Los últimos 20
minutos transcurrieron sin mayores problemas, con un soberbio Argider que
se ha convertido en el capo del área y que defiende con sentido y con un
buen estilo y en donde pudimos haber metido algún gol más si Jon López
hubiera afinado la puntería o el portero rival hubiera fallado. Los
cambios, con el partido resuelto, sólo pudieron aportar más ganas,
esfuerzo y seguridad del resultado. Sólo se quedó sin jugar Fran por
imperativo legal. En fin, un derbi sin pena ni gloria, bien
resuelto por el Itzubaltzeta –como otros años-, en donde lo mejor
fueron los goles, el caldo de Chus que no probó Santi y ver la cara de
felicidad de los aficionados del Athletic por haber ganado al Dépor la
tarde anterior. Por mi parte un fallo: se me olvidaron los caramelos de
limón y tomillo que tanto nos gustan; lo siento. Como compensación, algún
día intentaré descifrar para todos porqué al lanzamiento por encima de
los porteros se le llama vaselina. Luis Labeaga (17 diciembre 2006) |
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Somorrostro 1 - 2 Itzubaltzeta Partidazo el que hemos podido presenciar en “El Malecón” bajo
una tenue e incesante lluvia, entre dos equipos de fútbol infantiles muy
diferentes. Por un lado, el Somorrrostro, un equipo que iba detrás del
Athletic en la clasificación, al que era la primera vez que veíamos
jugar y que ha demostrado ser muy rocoso, fuerte y a mi juicio poco técnico,
que le bastaban los desplazamientos largos –en otra época diría ”patadones”,
pero hoy, época de las declaraciones políticamente correctas y
censuradoras de todo lo “feo”, debo ratificar mi término anterior-,
para plantarse en las proximidades del área y crear algo de peligro, pero
sólo “peligro”, pues con la aparente fuerza que tenían muchos de sus
jugadores y el estado húmedo del terreno de juego (enemigo principal de
los porteros), apenas tiraron entre los tres palos. Por otro lado, el
rival, el Itzubaltzeta infantil, -un equipo que se ha colado entre los
cuatro primeros y que tras el inicio titubeante en la liga, ha conseguido
5 merecidos triunfos en los últimos 5 partidos- que derrocha técnica,
pelea hasta el final y si bien le falta un puntito de velocidad en los
contraataques, sabe leer los partidos y a base de paciencia y buen juego
suele resolver los más complicados. Y el jugado contra el Somorrostro, lo
eray lo fue. De inicio el de casa, salió con intención de marcar rápido
y encerró en el área al Itzubaltzeta –no me acostumbro a este nombre y
a no llamarle Romo-, pero sin tirar entre los tres palos y sin jugadas por
banda no se puede marcar. Los laterales y los centrales –magníficos
todos y todo el partido- ganaron holgadamente la partida a los delanteros
del “Somo”, perfectamente ayudados por los del centro del campo
quienes dieron una lección de pelea, pundonor, carácter y oficio. En los
primeros 15 – 20 minutos Lander, Argider, Jonan, Borja y Eneko, supieron
sufrir y con esta actitud hoy se gestó la victoria. Tras estos minutos de
agobio, una bonita jugada de toque y conexión –como diría el cursi de
la tele, jugada de “tiqui-taca”-, Gorka marcó de un derechazo un
bonito gol que abría el marcador hacia el minuto 22. Un gol merecido por
el juego desarrollado y que le viene muy bien a un jugador que ha estado
varios partidos sin jugar y a quien desde aquí le felicitamos por su
aportación al equipo. La segunda parte se inició como un calco de la primera; el
“Somo” puso balones al área y tocó algo más el balón. Tras un
deficiente despeje en el saque de un córner, un fuerte tiro con el
exterior del jugador que sacó el córner, fue suficiente para marcar el
gol del empate; imparable y muy bonito. Minuto 4 de la segunda parte y
jarro de agua fría para los padres que estoicamente soportamos la lluvia
y la decepción. Durante 20 minutos más, la defensa del Itzubaltzeta se
empleó a fondo. Tarjeta amarilla para Fran -¡qué gran partido chaval!-
en una falta próxima al área y de nuevo a sufrir. Poco a poco y como
sucediera también en la primera parte, la casta de los jugadores del
Itzubaltzeta se fue imponiendo. Parecía que el ”Somo” -y yo creo que
también muchos de los que allí estábamos-, dábamos por bueno el
resultado de empate, pero no así el Itzu, quien con la entrada de Alex,
“Pulga”, Mateo y Jon, imprimieron frescura en el ataque y en una de
las diabluras eternas de Jon en el área –léase regateo continuado y
taquicárdico hacia ambos lados-, metió el gol de la victoria cuando el
tiempo del partido agonizaba. Fue una alegría inmensa para todos, incluso
para Mr. Neumann que se acercó a ver y animar al “Gomo”. En fin, salimos del “El Malecón” con la sonrisa en los labios
y con el magnífico sabor de tres puntos llenos de trabajo a destajo,
destellos de buen fútbol, actitud y pundonor. La pena que siento es que
se lo perdiera mi amigo Paco. Habrías disfrutado Paco. ¡Cómo te vas a
Mallorca y te pierdes lo que más te gusta!. Luis Labeaga |