Crónicas de partidos del Romo Infantil

Temporada 2007 - 2008

PARTIDOS

19 de abril de 2008 Danok Bat - Romo Pinchar aquí
6 de abril de 2008 Urdaneta - Romo Pinchar aquí
28, 29 y 30 de marzo de 2008 Torneo Gazteak Pinchar aquí
8 de marzo de 2008 Athletic - Romo Pinchar aquí
2 de febrero de 2008 Retuerto - Romo Pinchar aquí
13 de enero de 2008 Ermua - Romo Pinchar aquí
22 de diciembre de 2007 Gernika - Romo Pinchar aquí
8 de diciembre de 2007 Barakaldo - Romo Pinchar aquí
24 de noviembre de 2007 Leioa - Romo Pinchar aquí
1 de noviembre de 2007 Peña Athletic - Romo Pinchar aquí
20 de octubre de 2007 Santutxu - Romo Pinchar aquí
7 de octubre de 2007 Deusto - Romo Pinchar aquí

 

Danok Bat 1 - 2 Romo

Crónica del encuentro Danok Bat A – Romo (Infantil Preferente)

 

Hacía casi seis meses que no habíamos pisado Maiona. De lo que allí aconteció entonces, si recordáis,  escribí: “Se puede resumir en unas cuantas palabras: madrugón, frío, niebla, perplejidad, descalabro, desorientación, fallos, impotencia…En fin, rayando el ridículo. De poner algún título a esta crónica, que no suelo hacerlo, le pondría: Demasiado correctivo para 17 membrillos. ¿O debo decir 18 membrillos?”.

Fue contra el Santutxu del entrenador japonés al que confundí con coreano. Hoy, contra el Danok Bat, quizá el mejor equipo que ha pasado por Gobela esta temporada y en donde nos dio un auténtico repaso, de todas esas palabras anteriores con formato cursiva, sólo escribiría tal cual, madrugón; del resto debería escribir sus antónimos, incluida la fruta: no fuimos membrillos sino cocos, maduros, difíciles de pelar y sin saber por dónde comenzar a incarnos el diente. Del partido disputado hoy en Maiona me ha gustado todo. Tenía buenas vibraciones nada más conocer que se jugaba en el campo nuevo, más pequeño en dimensiones y a rebosar de caucho negro. Las líneas están más juntas y se puede salir con más facilidad y sin tanto esfuerzo físico. Lo único que no gusta para el espectador es que ves el parido a ras de hierba y estás lejos de la txosna.

El caso es que llegamos a Maiona hacia las 8 de la mañana, sin problemas para aparcar y con tiempo hasta para pasear por los alrededores. Hacia las 9 en punto, el árbitro, un jovenzuelo espigado y rubiales, vestido de verde, autorizó el inicio con un sonoro silbido. En los primeros diez minutos el Danok intentó tocar y tocar pero sin profundidad. Sólo tocaban en su línea defensiva, mientras Eneko, Julen y Jonan, intentaban con eficacia que el balón se jugase con claridad con los centrocampistas. Los intentos por las bandas eran anulados por nuestros laterales Luis e Iñigo, siempre apoyados perfectamente por los centrales Argider y Jon. EL caso es que a partir de entonces y hasta el final de la primera parte el Romo maniató uno por uno a todos los jugadores del Danok que empezaban a desquiciarse con el jovenzuelo espigado al comprobar que no toleraba ningún tipo de contacto ni entrada con el pie algo elevado. Personalmente creo que estuvo demasiado estricto ocasionando continuas detenciones del juego y falta de ritmo. Esto nos favoreció y nos ofreció la posibilidad de lanzar innumerables faltas hacia el área rival. Fue en estos lanzamientos en donde se creó básicamente todo el peligro del Romo. No recuerdo un partido con tantos lanzamientos. Yo conté 8 sólo en la primera parte. Jon, con su bonita zurda, las ponía en el área pequeña ora desde la derecha, ora desde la izquierda. Y siempre con peligro. Un remate de cabeza de Julen se fue algo desviado y otro de Trigo que dio en el larguero y botó sobre la línea, pudieron ser los primeros goles. Desde fuera se veía que de seguir así, con tantas faltas tan bien lanzadas, el gol no tardaría en llegar. El Danok no ganaba para sustos. Los centrocampistas del Romo, Marro, Trigo y Markel, muy bien colocados, ganaron claramente a los del Danok. En la primera parte destacó Markel -“Queque” para sus íntimos-, que siempre intentó bajar el balón buscando espacios más abiertos o descongestionados y jugarlo con criterio apoyándose en Eneko y Jonan. Este último en un saque de esquina, golpeó fuerte el suelo y acabó lesionado y pidiendo el cambio en la segunda parte. Por parte del Danok, un par de faltas mal lanzadas y un pírrico disparo entre los tres palos, sin problemas para Iker, fueron todos los argumentos ofensivos que mostró. Cierto es también que el Romo no llegaba al área rival salvo a balón parado, pues la defensa del Danok me pareció bastante buena. El Romo se retiró al vestuario empatado a cero pero con mejores ocasiones para marcar. Se había jugado una muy buena primera parte en la que destacamos el bloque completo de jugadores, la concentración y colocación mostrada por todos, la contundencia en defensa y las buenas vibraciones tras los lanzamientos de faltas. Yo la disfruté entre ambos banquillos.

En la segunda parte salió Erlantz por Jonan. Permanecieron en el banquillo Gorka (con tirón del abductor), Pulga, Fran, Lander e Imanol. El juego continuó con la misma táctica y jugándose con valentía y desparpajo. El rubiales vestido de verde seguía a lo suyo, pitando faltas algo rigurosas y muchas de ellas a favor del Romo. Mientras los aficionados del Danok le reprochaban continuamente el que pitara a troche y moche, el Sr. Linaza que estaba en vena, animaba sin descanso al árbitro por su buen hacer y su modo de proceder. Un buen espectáculo. En estas estábamos cuando una falta que supuso la segunda amarilla para uno del Danok, lanzada perfectamente por Erlantz desde la banda izquierda, fue rematada por Jon con la cabeza al fondo de la red. ¡Joder!, que alegría sentí al meterle ese golito al Danok en su casa y con sus aficionados desquiciados. Fue un gol para redondear el partidazo de Jon. En defensa estuvo perfecto, incluso le sacaron tarjeta amarilla; sacó con maestría todo tipo de faltas y encima metió un golazo. Fue sin duda el mejor de un partido en que todos estuvieron a gran altura. ¡Felicidades Jon!. A tu aita Javier, se le caía la baba. Poco después Harpo Lander sustituyó a Markel y lo puso delante de los centrales para hacer la labor de siempre, recuperar balones y llevarlos para adelante. Trigo avanzó justo detrás de Eneko, de media punta. Esto hizo que los flojitos balones que sacaba Iker desde puerta no los pudiese peinar hacia delante Trigo y siempre los recuperase un centrocampista rival, creándonos algún peligro por banda derecha. Hacia el minuto 20, otra falta sacada por Jon, fue despejada hacia el lado izquierdo en donde la recuperó Julen, quien tras zafarse de su marcador, centró hacia el área en donde estaba Lander que batió al portero rival cruzándole el balón hacia su derecha. ¡Joder!, qué alegría sentí al meterle el segundo golito al Danok en su casa y con sus aficionados al límite del infarto. Seguían arengando a sus jugadores pensando que incluso con 10  podrían remontar el partido que se les había puesto cuesta arriba. Antes de que Pulga saliera en sustitución de Eneko, éste pudo meter el tercero pero tiro flojo. Buen partido también el de Eneko en su labor de contención en la salida.

Fran sustituyó a Iñigo y a falta de 3 minutos para el final, una falta lanzada por el Danok, fue despejada suave por Marro hacia el centro del área en donde estaba solo un jugador rival que sólo tuvo que empujar la pelota. Los jugadores no se pusieron nerviosos tras el 1-2 e incluso Julen dispuso de dos claras ocasiones de meter el tercer y cuarto gol. ¿Alguien le está haciendo budú a Julen?. Por favor que le saquen las agujas de sus piernas. Hizo también un magnífico partido, luchó y corrió lo indecible, ayudó en defensa y estuvo en donde debía de cara al gol; sólo le faltó algo de precisión. ¡Ánimo Julen!, las malas rachas son pasajeras y el Romo necesita tus goles.

Al final un 1 a 2 que no refleja realmente la superioridad del Romo en este partido. Hubiera preferido un 0 a 2 a un 1 a 3 para redondear el partido. Le devolvimos el desaguisado de Gobela. Fue la primera vez que este equipo le gana al Danok en competición oficial. Ni Eleder, ni Diego lo habían conseguido antes. Ager y Jonru plantearon un partido perfecto. El Danok me pareció un equipo que no sé porqué nos llevaba 21 puntos de diferencia en la clasificación. En realidad sí lo sé, ellos no pierden contra rivales teóricamente menos fuertes. Nosotros sí y debemos de corregir esta característica de la mayoría de equipos del Romo. Las ligas se consiguen ganando a los rivales más flojos que tú.

Luego, a lo largo de la mañana y para redondearla aún más, me comunicaron que el Cadete de Liga Vasca había ganado 1 a 3 al Zaramaga de Vitoria y había salvado así la categoría. Bonita mañana la de este sábado 19 de abril de 2008.

Luis Labeaga (19 de abril de 2008)

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Urdaneta 2 - 0 Romo

Crónica del encuentro Urdaneta A – Romo (Infantil Preferente)

Desde el viernes, en los corrillos futboleros se habló ya de los posibles problemas que podría ocasionar la marcha cicloturista Bilbao-Bilbao para todos aquellos que necesariamente debíamos ir por la zona del Colegio Urdaneta. A casi todos nos entraron las prisas y quien más quien menos buscaba mentalmente la ruta de Ho Chi Minh (http://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_Ho_Chi_Minh) para intentar evitar a alguno de los más de 6000 ciclistas participantes en la famosa marcha. Los más madrugadores llegamos al colegio sobre las 10:30 h, sin tropezarse con ciclista alguno, pero más de uno –los de siempre-, menos previsores, sufrieron parones de más de veinte minutos en alguna de las rotondas conflictivas del trayecto. Ya en el colegio, había tiempo hasta para pasear. Al no encontrar una ruta para dar una vuelta, optamos por entrar al bar (fácil y único recurso) a volver a desayunar y después ver el partido anterior entre los cadetes del Urdaneta y del Arenas. No hacía frío aunque la mañana era bastante anodina, no transmitía nada. Nuestro equipo venía de ganar con autoridad el Torneo Gazteak y de hacer unos muy buenos partidos contra Cultu, Athletic y Leioa. En todos ellos se mostró firme en defensa y muy entonado en la línea de ataque. Recordemos además que Julen resultó ser el “pichichi” del Torneo de Kabieces, recuperando su capacidad goleadora que tanto necesita este equipo. Por otro lado, no sabíamos cómo les podría haber afectado la inactividad de Semana Santa.

Estuvieron ausentes por lesión Imanol y “Pulga”, aunque como es habitual, no se perdieron el espectáculo. He de indicar que a los padres más veteranos de este equipo, no nos gusta nada este campo, siempre hemos perdido y hacemos unos partidos muy malos. Esta era la idea que nos rondaba por la cabeza antes del inicio. El campo está sobredimensionado, muy largo, con moqueta de primera generación, muy apelmazada y con gradas descubiertas y frías. Es un campo poco atractivo, encajonado en un agujero. Pero tenemos que aprender a jugar en todos los campos. Y el de Urdaneta es sin duda, uno de los peores y no penséis que estoy justificando lo que viene a continuación.

La alineación inicial fue una de tantas; el míster tiene donde elegir en muchos puestos, y lo hace. En defensa, Iñigo y Argider parecen haber convencido a todo el mundo de que tienen que ser fijos en los partidos importantes. La banda izquierda defensiva (central y lateral) es cosa de 4 ó 5, Luis, Jon, Fran y a veces Jonan o “Pulga”. Hoy salieron Fran y Luis. Ninguno de la defensa desentonó, pero como el resto de líneas, pecaron del recurso del pelotazo para sacar el balón, una vez que se dieron cuenta de que el balón era muy difícil de controlar, por “botón”  y que jugar a ras de suelo requería precisión en el pase y buena colocación. En un balón colgado al área del Romo, Jonan, metido a tareas defensivas, despejó flojo hacia el centro del área y un jugador rival, con un tiro suave pero ajustado al palo derecho de Beñat, marcó el primer gol. Era el minuto 10 de partido. Aún había tiempo para corregir el resultado y sobre todo porque no veíamos a un rival que jugase la pelota y crease auténtico peligro. Eran trotones, muy peleones, concentrados y disciplinados. Destacaba el central, un muchacho que le pegaba muy bien a la pelota y que llegaba a tapar a ambos laterales cuando Julen o Jonan intentaban alguna jugada –pocas la verdad- por sus bandas. Además era el día para abrir por bandas, dadas las dimensiones del campo. Fue precisamente el central del Urdaneta quien, al borde del descanso, un metro fuera del área, lanzó una falta con mucha fuerza y colocación que entró como un obús por el palo que defendía Beñat. Los entendidos, desde el balcón de la tribuna, veían que la barrera necesitaba seis jugadores en vez de cuatro, pero se pusieron cuatro y el más alto, defendiendo el palo corto. Mazazo antes del descanso y mayor dificultad para remontar un partido que en la primera parte fue feo, aburrido, sin ocasiones, sin pases ni al punta Eneko ni a Julen y en donde el centro del campo, Harpo Lander y Trigo parecían estorbarse. Ninguno de los dos brilló, como suele ser habitual, pues estaban más pendientes de recuperar y controlar más el balón saltarín que de intentar jugarlo con criterio hacia las bandas. Sólo Markel lo intentó en un par de ocasiones, también sin éxito.

Malos presagios para la segunda parte, pues el Romo, este año, si no recuerdo mal, no ha remontado un 2-0 en ninguna ocasión. No obstante habíamos dominado la primera parte y teníamos más el balón, dos hechos que por sí mismos no dicen nada en esto del fútbol, pues no habíamos tirado a puerta ni una sola vez, salvo un remate de cabeza de Trigo a saque de falta que salió desviado. La retirada al vestuario fue como una procesión. Todos serios y sorprendidos por el resultado. Felices los del Urdaneta porque habían conseguido rentabilizar al cien por cien sus dos únicas ocasiones.

La segunda parte fue un monólogo del Romo, pero malo, con mucho dominio pero cometiendo los mismos errores que en la primera parte; sin jugar por bandas, bien colocados eso sí, pero con el mismo dibujo táctico y sin chutar a gol no se puede marcar. No se cambió de táctica y esto es labor del entrenador. Los delanteros apenas intentaron el uno contra uno con su par. Hay que arriesgar a driblar al defensa pues puedes conseguir una falta peligrosa o incluso un penalti. Nadie le puede echar nada en cara a un delantero porque intente zafarse del contrario con un regate o un cambio de ritmo. Aunque se pierda la pelota yo creo que se debe intentar y esto hay que inculcárselo a nuestros delanteros continuamente. Es curioso que en esta segunda parte, la jugada más peligrosa la protagonizara un defensa, Iñigo, al meterse al área con fuerza y desparpajo. Para mí fue el mejor del partido. Derrochó pundonor y fuerza. Físicamente está en un gran momento. Ni Gorka, ni Erlantz, ni Marro pudieron desequilibrar, ni mostrar las habilidades que tienen. En las gradas todos descontentos, cabreados y sorprendidos. Otro partido de los “tontos” que suele tener este equipo a quien se le atraganta cualquier equipo mediocre y hace magníficos partidos contra los gallitos. El que destacó por su cabreo fue Andrés pues veía que a “Ju” no le llegaban balones en condiciones y trotaba y trotaba sin rumbo ni criterio por el campo. A todos nos pasó algo similar, nos defraudó el equipo después del los cuatro últimos partidos, pero hay que saber encajar la derrota con deportividad y extraer conclusiones después de un profundo análisis que deben hacer Ager y “Jonru” o “Jonru” y Ager, que tanto monta.

Otra vez el maldito campo del Urdaneta. Algún año nos desquitaremos de tanta derrota .Volvimos a casa malhumorados, con hambre y con ganas de olvidar este partido y este campo. Pero no olvidarlo es el humilde objetivo de esta crónica amén de contribuir a la pequeña historia del paso de nuestros hijos por el Romo.

Luis Labeaga (6 de abril de 2008)

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Crónica Primer Torneo GAZTEAK. Memorial TOÑO SOJO.

 

Desde hace varios años, el Club Gazteak de Santurtzi, invita al Romo FC a disputar el Torneo que organiza y bien, en Kabieces, junto al cementerio municipal. Este año ha tocado a la categoría infantil y por primera vez han podido disputar los partidos, contando también con el campo Benjamín Martínez del Peña Athletic. Indistintamente, los partidos se disputaron en ambos campos, el mencionado ya y en el San Pedro, los dos de hierba artificial de última generación y con una calidad perfecta en cuanto al drenaje. Ocho equipos, dos grupos de 4, se disputaron el torneo. Acompañaron al Romo, Danok Bat, Santurtzi y Peña Athletic, mientras que en el otro grupo, los anfitriones, Gazteak, competían con River, Arenas y Santutxu.

La tarde del viernes 28 fue oscura en cuanto al tiempo, pues subir hasta Kabieces era como meterse en la boca del lobo. Conseguimos aparcar y fuimos dispuestos a pasar frío y a aguantar estoicamente la fina lluvia que caía. Tras la foto de rigor en la que se apreciaron las bajas de jugadores habituales como Marro, Fran, Enero, Pulga (lesionado), Etxebe (con el brazo escayolado) e Imanol (que nadie sabe exactamente lo que le pasa, pero el chaval no puede jugar aún), vestidos de rojo, se disputó el primer partido a dos tiempos de 25 minutos en los que el Romo barrió al Santurtzi, un equipo que lidera el grupo segundo de la segunda división infantil sin conocer la derrota en 18 partidos y con 124 goles a favor y 10 en contra. Sólo pusieron resistencia los primeros 25 minutos en los que el marcador fue de 1-0 favorable al Romo. La entrada en la segunda parte de Gorka y Julen destrozó por banda derecha la defensa rival y al final el resultado fue de un contundente 5-0. Los jugadores de refuerzo del Itzubaltzeta infantil Diego, Dopi y Jurgi estuvieron claramente a la altura del resto. En todas las líneas, el Romo mostró una superioridad excesiva como se supone que debe ser al estar dos categorías por encima del Santurtzi.

Tras un descanso de una hora en la que todos, jugadores y aitas nos calentamos como pudimos en el ambigú de la zona, disputamos otros 50 minutos contra el Danok Bat. Por la estatura de los jugadores y porque allí nos enteramos, dedujimos que no era el Danok Bat de la categoría preferente, sino el de primera, es decir el Danok Bat “B”, reforzado con algún jugador del primer equipo. No fue el Santurtzi, porque tocaban más, eran rápidos y pegajosos, pero el Romo hizo un partido calcado al anterior y tras el 1-0 de la primera parte, endosó un 4-1 al Danok Bat. El gol del rival fue una falta de entendimiento entre Iker y la defensa. Clara superioridad del Romo y aunque el campo estaba muy rápido, se abría a bandas y se trataba el balón con sensibilidad. Brilló especialmente “Harpo” Lander en el centro del campo, para mí el mejor jugador del Romo en este Torneo, aunque de sobra conocéis mi debilidad por este jugador. Nos fuimos a casa con la certeza de ser primeros de grupo, con 9 goles a favor y uno en contra y con la seguridad de que nos tocaría en semifinal al Arenas, al que no le habíamos visto fino en los partidos que disputó esa tarde.

El sábado 29, parecía que en vez de en Kabieces, estábamos jugando en Canarias, pues había 26 grados centígrados, contrastes que tiene el tiempo en esta zona. “Ayer con bufanda y hoy en mangas de camisa”. A la mañana, no fui por imperativo legal, pero el Romo remontó un 1-0 en contra en el partido del Peña Athletic, imponiéndose al final por 2 goles a 1. Así se afianzó la primera posición del grupo y nos debíamos jugar el pase a la final contra nuestro eterno rival el Arenas Club. En una tarde maravillosa, mientras el sol duró, vestidos con la camiseta roja, el Romo disputó el partido quizá peor de todo el Torneo. No podía ser de otra manera, pues era el Arenas quien estaba en frente. Paco -no Jones, sino el nuevo entrenador del Arenas-, desde el inició jugó claramente al empate, pues desde el minuto 5 pedía tranquilidad, o mejor lentitud, a sus jugadores, consciente de que la única manera de vencer al Romo era en los lanzamientos desde los 11 metros, en donde confiaba en el buen hacer de su portero Gorka, a la postre premiado con el trofeo al mejor portero. El Romo metió en su campo al Arenas durante todo el partido y sobre todo la segunda parte, pero así, con un rival tan cerrado, es muy difícil de elaborar jugadas. Aún así se dispuso de alguna clara que se falló. Tuvo que ser Julen, en una jugada de anticipación por arriba al portero –que fue el único fallo que tuvo-, quien con un sutil toque de cabeza y cuando quedaban dos minutos para el final, marcase el gol de la victoria. Alegría para el Romo y decepción para el Arenas. En cualquier caso, el Romo dejó patente que era el equipo más fuerte y mejor del Torneo y se mereció pasar a la final. En la otra semifinal, el Danok Bat, a penalties, se impuso también a su eterno rival el Santutxu que le había empatado en el último minuto. El domingo, en la final, nos esperaba de nuevo el Danok Bat. Ninguno de los equipos del municipio de Santurtzi iba a quedar entre los 4 primeros.

El domingo 30, a las 12:00 h, la final. De nuevo lluvia intensa sobre el campo. Sin sitio para guarecerse, los asistentes teníamos unos 25 centímetros de pantalón húmedo, la mano que sujetaba el paraguas fría como un témpano y los pies anquilosados. No caía lluvia fina, sino fuerte y con viento soplando desde el mar. Vestidos de negro, quedaron en el banquillo, Erlantz, Markel, Jonan y Luis. Al igual que la tarde anterior, la organización quiso que se jugase la final con árbitros auxiliares que recorrían la banda empapados bandera rojigualda en ristre. A los 5 minutos, un saque da falta al borde del área supuso el 1-0 para el Romo. Trigo lanzó con fuerza y por alto al lado del portero que pudo hacer más pero no lo hizo. El Danok Bat, aunque muy peleón, me gustó menos que el del viernes. Apenas llegó a la portería. El Romo no hizo un partido brillante, pero sí práctico. El 2-0 lo marcó Dopi quizá en la única jugada en que se llegó al área tocando el balón desde la defensa. El día tampoco estaba para mucho toque, pues el campo estaba excesivamente rápido y dificultaba los controles. Al final de la primera parte, Harpo Lander redondeó su particular torneo con un gol a balón corrido, con el interior y desde fuera del área. De inmediato miré a Paco Jones, que lo tenía a mi lado hasta ese momento aterido de frío, y como si le despertasen de un sueño, lanzó un ¡goool! que le salió del alma. La segunda parte fue muy imprecisa con pocas ocasiones y ya todo el mundo deseando que se acabase porque el pescado estaba ya vendido tras el 3-0.

El Romo se llevó el trofeo de ganador y al máximo goleador “pichichi” (Julen Portero). Supongo que por aquello de no acaparar, los organizadores dieron el trofeo al mejor jugador a uno del Santutxu, pero desde mi punto de vista perfectamente se lo podrían haber dado a Harpo Lander, el káiser (que está sobrado) o al propio Julen. Para mí estuvieron sobresalientes también, Iñigo Linaza, Jon López, Iñigo Trigo y Jurgi. Todos los demás cumplieron con creces en un Torneo que sirve para desentumecer músculos después de semana y media de inactividad. Esperemos que el tono de juego que presenta este equipo se mantenga en liga y dure la racha de victorias. Un inciso, se nota que a los chavales del Romo, con 14 años casi todos y “pubertos”, les hace ilusión ganar a los rivales, pero poca la copa y las medallas que les dan. Nadie se quiso sacar una foto individual con la copa. Quizá fuera porque estaban congelados después de la prolongada espera en la ceremonia de entrega de trofeos o porque Mikel sólo les dio dos minutos para que entrasen en la duchas.

Finalmente es de caballeros, agradecer a la organización y al presidente del Gazteak en particular, la amabilidad y corrección con que trataron a todos los asistentes y la generosidad mostrada con los jugadores al ofrecerles continuamente atención y alimento tras cada uno de los partidos disputados. Debo decir que me impresionaron las instalaciones del nuevo polideportivo aún sin inaugurar oficialmente y sobre todo la intensidad de los focos que alumbraron los dos campos en los que se disputó el Primer Torneo Gazteak, Memorial Toño Sojo. Estoy seguro que Toño (fallecido recientemente) y los familiares que asistieron también al Torneo y que al final recibieron el reconocimiento del Gazteak y de las autoridades municipales, se habrán sentido orgullosos de la respuesta, participación y organización de su Primer Torneo. Una pena que el buen tiempo sólo nos acompañase un día.

Luis Labeaga (31 de marzo de 2008)

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Retuerto 0 - 0 Romo

Crónica del encuentro Retuerto A – Romo (Infantil Preferente)

 Hoy día 2 de febrero en algunos municipios de La Rioja –zona que voy conociendo cada vez mejor- como Tricio o Uruñuela, ambos próximos a Nájera, se celebra el día de las candelas. Para los más jóvenes lectores, aclaro que candela y vela son sinónimos y la RAE las define como “Cilindro o prisma de cera, sebo, estearina, esperma de ballena u otra materia crasa, con pabilo en el eje para que pueda encenderse y dar luz”. Pues bien, tal día como hoy, en los tiempos en los que la agricultura era la principal actividad de la mayoría de los pueblos españoles, los cofrades sacaban a la virgen patronal en procesión con una gran vela encendida. Si durante el recorrido por el pueblo, la vela que portaba la patrona, se apagaba, era presagio de año de mala cosecha. Hoy en Uruñuela, la Virgen del Patrocinio, que así se llama la patrona, sé que habrá salido con la candela de rigor, pero desconozco si se ha apagado o no. Cierto es que, en la actualidad, a los cigüeños –que así se llama a los habitantes de Uruñuela-, les importa poco que la candela se apague, pues su labor agrícola principal se basa en la vid y todos sabemos que desde hace unos cuantos años, siempre hay buenas vendimias en esa zona de La Rioja. Es simplemente una tradición y como tal debe mantenerse. Yo se la he contado así a mis hijos y ambos han puesto cara de haba, pues para ellos la agricultura es algo que se hace en los pueblos y se estudia en los libros y de tradiciones saben bien poco.

He llegado al campo de Ibarreta justo cinco minutos antes del inicio del partido y no os puedo contar los chascarrillos previos al mismo. Lucía un sol espléndido y desde la grada de escalones de cemento se divisaba un paisaje lleno de grúas y chabolas humeantes entre monte escarpado salpicado de preciosas mimosas en pleno cenit floral. Lo que se veía en el campo, era otra cosa. Comenzó el partido puntualmente. El Romo, de negro, a la derecha; el árbitro, también de negro, tuvo que ponerse un peto verde, color que a la postre definiría su labor. En las gradas, empezamos deschaquetados y con el paraguas de Alfonso a modo de sombrilla de Torrevieja, que se iba pasando de una mano a otra rítmicamente según se le cansaban. Sin darnos cuenta y antes de los dos minutos, Gorka, que salió por la izquierda, tuvo una clara ocasión para abrir el marcador pero su tiro con la zurda lo paró el portero del Retuerto, que dio sensación de ágil y bien colocado. Los centrocampistas no tenían su día. Pulga no daba un pase en condiciones y Lander, brillante casi siempre en tareas de recuperación, aunque derrochaba esfuerzo, no llegaba con su puntita habitual a robar balones. A Iñigo Trigo, poderoso por arriba pero falta de acierto por abajo, tampoco le salían los pases al hueco, siempre se le quedaban cortos. No fue el jugador desequilibrante de otros partidos. Los rebotes siempre para el rival, mejor colocado que el Romo, pero poco eficaz, pues los del Retuerto apenas entraban en el área; siempre estaba omnipresente nuestro particular káiser. Fran como muchas veces, rápido pero escasito de fuerza. Por la derecha y en la defensa, Asier se empeñaba una y otra vez en sacar el balón controlado, pues no daba un pase sin antes intentar regatear a su par, a sí mismo y a cualquiera que se acercase por su banda. Sinceramente y aunque prevalezca siempre el criterio y la estrategia del míster, los detalles que Asier mostró ayer en el campo son de delantero por la derecha en vez de lateral. Apenas conectó con Eneko también apagado y sin chispa. Por banda izquierda Jon estuvo simplemente contundente, sin más.

Iban pasando los minutos con un juego insulso, sin ideas y descontrolado, pero aún así, sin transmitir nada, llegaron las ocasiones habituales para marcar en las botas de Julen, este delantero eléctrico que realmente tenía ayer apagada la candela, pues entre el portero rival, el larguero y su falta de puntería, el caso es que nos fuimos con empate a cero al vestuario. Caras largas en los jugadores, míster y delegado, y los padres sin entender qué pasaba, cabreados porque el Retuerto no estaba demostrando nada y las ocasiones eran para el Romo. Yo estaba seguro que meteríamos al menos uno en la segunda parte. Me equivoqué.

En un ambiente más desagradable por la ausencia de sol y ya con las chaquetas puestas en las gradas, comenzó la segunda parte sin cambios, ni de jugadores ni de juego, cometiendo los mismos errores y sin ver puerta. A los quince minutos salió Jonan por Pulga y algo más tarde Iñigo por Eneko, pasando Asier al extremo derecha. Tuvimos diez minutos en los que creamos hasta 3 ó 4 ocasiones, pero no se metieron. Andrés se desesperaba ante la falta de puntería de su “Ju”. Desde la grada le animábamos pero no hubo forma. Una de ellas parecía que entraba pero el portero debió atrapar el balón en la misma línea de gol cuando ya se cantaba. El Retuerto sólo nos inquietó en un saque de falta postrero que sin problemas blocó Iker que apenas entró en juego durante todo el partido. A falta de ocho minutos volvió a jugar Erlantz simbólicamente, sustituyendo a Asier. Bienvenido de nuevo, pues necesitamos aporte urgente de gol.

Un partido feo para el espectador, aburrido, sin goles y sin calidad, pero que si el resultado hubiera sido cero a cuatro, tampoco hubiera extrañado a nadie. En este momento, el Romo necesita crear 5 ó 6 ocasiones para meter una. Hoy aún sin viento, se nos ha apagado nuestra particular candela. Sólo espero que así, a oscuras, estemos una semana, pues el próximo domingo a las 9 y media recibimos a nuestra particular bestia negra, al Santutxu del entrenador japonés. Tenemos que afilar los borceguíes para no volver a hacer el ridículo como en Maiona. Ánimo para los lesionados Markel e Imanol que parece que pueden tocar pronto balón y a Luis que sigue con sus molestias en la espalda. El otro ausente, Marroquín, disfrutando en la ciudad de los rascacielos, una oportunidad al alcance de pocos. A mí también se me acaba la cuerda. Hasta dentro de quince días

Luis Labeaga (2 de febrero de 2008)

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Ermua 0 - 1 Romo

Crónica del encuentro Ermua A – Romo (Infantil Preferente)

 

Mientras desayunaba y ojeaba tranquilamente el periódico esta mañana, una voz queda, casi insonora de mi hijo pequeño recién despertado y casi tambaleándose por el pasillo en busca del baño, me preguntaba: Aita ¿qué hizo anoche el Athletic?. Dos a cero al Sevilla, le contesté con orgullo, mientras le dedicaba una sonrisa mojada en la taza del desayuno. Él, que ya había estaba desahogándose en el baño, refiriéndose a los jugadores, digo yo, entonó estupefacto ¡Qué cremis!. Cremis, cremis…¡qué carajo es cremis!. ¿Significa alegría?, o que los jugadores ¿han estado perfectos?. En fin no le di más vueltas porque estoy seguro que me hubiera contestado lo mismo si el resultado hubiera sido de empate o de derrota del Athletic. Lo mismo les da decir cremis, que guay o que freaky; se ponen de moda unas palabras y todo dios a decirlas hasta que pasan unos cuantos años y las recoge la RAE en una nueva versión del diccionario. De momento habrá que ir acostumbrándose a oírlas y en un par de años acabaremos diciéndolas los adultos.

Llegamos a Ermua sobre las once menos diez y tras preguntar a tres viandantes conseguimos subir la empinada cuesta que nos llevó al campo municipal Teodoro Zuazua, un histórico personaje (párroco más señas), que dedicó parte de su vida a ayudar a los inmigrantes que aterrizaban en Ermua buscando trabajo. Y no fueron pocos. La temperatura no era muy baja, pero el viento que azotaba en aquel paraje semiabierto rodeado de monte y cantera, penetraba hasta los huesos. Unos cafés y calditos que se pagó Santi nos entonaron durante escasos minutos, mientras seguíamos las incidencias de los cadetes del Ermua y del Erandio. Mariangeles, la abuela de Lander y de todos, valiente o insensata más bien, vino muy preparada con un cojín cuadrado para mitigar el frío plástico de los asientos y con una bufanda azul que a modo de manto cubría parcialmente su cabeza dándole un aspecto mariano. Aún así estaba pelada de frío y murmuraba continuamente: “Con este frío, yo no vengo más”. Paco Jones, tapado hasta las cejas, le reprochaba no haberse quedado en casa. El resto, también pelados, nos limitábamos a patear el suelo rítmicamente para sacudirnos el frío.

Pasadas las doce y cuarto comenzó el partido. El Romo en contra del viento y una aficionada del Ermua con bocina. El míster alineó de titulares a Yurgi (central por la izquierda) y a Dopi (extremo derecha), ambos refuerzos del Itzu. Completaron la defensa, Argider –cada día más Káiser- Iñigo por la derecha y Luis por la izquierda. A los tres minutos, en un buen contra-ataque que cogió a Julen fresco, se pudo marcar el primer gol, pero el portero rival, un espigado mocetón, desvió el tiro. Fue el primer aviso. Antes del primer cuarto de hora, un balón sin mucho peligro, lo recoge Marroquín en el área, lanza un disparo que pega en el poste y tras rebotar en la espalda del portero, traspasa la línea. Un gol de suerte y tonto, pero todos valen y más con la sequía que tenemos. El Ermua se puso las pilas (y la de la bocina también) y achuchó bastante, pero sin crear ocasiones claras. Beñat estuvo muy concentrado y ágil en todas sus salidas; tuvo un día perfecto, uno de los mejores. Los centrocampistas Lander, Marro y Etxebe trabajaron a destajo para frenar eficazmente el juego creativo de los del Ermua. Quizá Etxebe se encontró inicialmente algo despistado en su nueva posición, pero colaboró bien en defensa y más por el ataque por banda derecha, su tendencia natural. Jonan por la izquierda y Dopi por la derecha impidieron con tesón las salidas de los defensas. Julen tuvo otra ocasión clara, pero tiró un poco desviado; quizá debió intentar driblar al portero. Fue una primera parte bastante igualada en cuanto a juego, pero con ocasiones más claras para el Romo. No nos pitaron ninguna falta a favor en todo ese tiempo. Los defensas contundentes, prácticos, concentrados y compenetrados, impidieron una y otra vez que el Ermua crease peligro. El viento dificultaba el avance hacia la portería rival y exigía mayor esfuerzo a los nuestros. Buena primera parte con juego poco vistoso pero muy disputado y serio en la que el Romo tuvo más ocasiones y llevó el ritmo del partido. Al vestuario. Al fin paró la puta bocina que sonaba justo cuando Ager intentaba dar órdenes a los jugadores.

Durante la espera, nos dimos cuenta que Alfonso y Andrés habían coincidido con los anoraks. Eran iguales; y si iguales son también sus respectivas estaturas, deben entender que vistos por detrás, enfundados con la capucha del anorak y ambos con pantalones grises, pareciesen gemelos univitelinos o formasen parte de los famosos hermanos Dalton. Mientras “el sabio de San Ignacio” enseñaba a unos cuantos a estirar los músculos, Josean me contó cómo se siente un padre al calzarse las playeras de su hijo de 13 años que ya se le han quedado pequeñas. Es un momento de depresión cuando ves que tu hijo calza un número mayor que el tuyo. Pues espera cuando veas que te miran desde arriba. Nos consuela que en lo que coincidimos es en el tamaño del preservativo.

La segunda parte comenzó con el viento a favor, con más dureza y sin bocina. Las modernas tías-abuelas de Pulga, que residen en Ermua, se unieron como animadoras al grupo de padres que habíamos recibido la consigna de protestar y gritar cualquier decisión arbitral en contra. No sé si esto es realmente eficaz o puede tener efectos contrarios a los perseguidos. El caso es que chillamos sin insultar, pero presionando al árbitro. Tuvimos también ocasiones e incluso un gol anulado a Argider tras el lanzamiento de una falta por Jon López que poco antes sustituyó a Jonan, muy cansado. Hacia el minuto 15 Julen dispuso de otra ocasión pero en vez de tirar decidió pasar a Pulga. Son decisiones que se improvisan sobre la marcha y es muy fácil que a veces sean erróneas. Otra falta lanzada muy suave por Etxebe y un tiro envenenado de Gorka casi al final del partido fue el resto de oportunidades para poder aumentar el marcador. El Ermua en la segunda parte tuvo también un par de ocasiones que desbarató Beñat, muy inspirado. En una de ellas, pudo cometerse un penalti, pero el árbitro a quien habíamos presionado, no lo pitó.

Un partido no excesivamente vistoso del Romo, pero muy eficaz y muy profesional, con unos jugadores entonados, concentrados, con muy buena actitud y derroche físico. En definitiva, unos “cremis”. Sólo nos queda un partido para finalizar la primera vuelta. Será el domingo a las 11:30 h contra el Getxo y probablemente ya esté recuperado Trigo y algún otro enfermo. Lo de Erlantz, Markel e Imanol aún tardará un poco más.

Una primera vuelta con luces y sombras, como la vida misma.

Luis Labeaga (13 de enero de 2008)

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Gernika 1 - 0 Romo

Crónica del encuentro Gernika A – Romo (Infantil Preferente)

 

Ayer, mientras desayunaba, puse la radio. Ya había empezado el sorteo de la lotería, el de la ilusión, el del tonillo musical que te machaca los oídos durante todo el día. Cuando salí de casa, aún no había salido el “gordo”. Sabiendo que pasaría toda la mañana en Gernika, desconectado del sorteo, la noche anterior, me tomé la molestia de apuntar uno por uno, todos los números a los que jugaba, anotando también su origen. Una pasada; casi veinticinco números. Considerando que soy de los que juego un mínimo de 20 € por número –por si te toca, que te coja preparado-, os podéis imaginar que el pastón que dilapido en este sorteo es digno de un “loterópata”. A mi mujer, ni se lo cuento; aunque se lo imagina. Bien, el caso que salí de casa hacia las 10 h y llegamos a Gernika con la ilusión íntegra y mi lista de números en el bolsillo.

Nos fuimos reuniendo en la jaima de madera que hace de antesala al bar de las instalaciones de Urbieta. Apenas hacía frío, pero aún nos quedaba más de una hora hasta las 12 h. Unos cuantos entramos al bar a tomar algo mientras comentábamos cosas sin importancia. Detrás de la barra un joven, barbilampiño y orondo Olentzero disfrazado de persona normal nos sirvió unos cuantos cafés. Mientras Mikel, su mujer y yo hablábamos distendidamente de este personaje, Galder, el hermano pequeño de Argider protestaba porque se le había agotado la batería de su GameBoy. Consolando al niño estábamos cuando llegó el musolari de Plentzia con la fresca noticia de que acababa de salir el “gordo” y de que parte había “caído” en Bilbao. Mentalmente maldije al puto “gordo” pues el 1 y el 5 eran las dos únicas terminaciones a las que no jugaba. Sólo me quedaba la ilusión de las pedreas y de ganar al Gernika.

Como un clavo, a las 12 en punto, empezó el partido. Los padres perfectamente distribuidos en la policromática grada de Urbieta, junto al palco, hicimos piña como pocas veces. En el banquillo, además de Beñat, sólo dos recambios útiles: Fran y Julen, que llegó tarde por los problemas de orientación de su aita, pues sólo se orienta por los alrededores de la margen izquierda. Al grupo de lesionados que también hicieron piña en el banquillo, se sumó “pulga” a última hora. El primer cuarto de hora fue disputado en todas las líneas, sin dominador claro, sin ocasiones claras con el juego del Romo insistiendo una y otra vez por banda derecha. Por la izquierda, Eneko apenas entraba en juego y Luis, en una mala primera parte, se limitaba a rifar la pelota, sin conectar apenas con los centrocampistas. El Gernika parecía jugar a otra velocidad, pero sin hilvanar jugadas con mucho criterio. Como delantero centro tenía a un joven, que lucía el 20, de estatura normal, pero rápido, correoso y peligroso; no daba un balón por perdido e incluso presionaba a Iker. Hasta Argider tuvo que hacerle alguna falta. ¿Os imagináis a Argider, nuestro central, haciendo faltas en el centro del campo?. El electrónico de Urbieta marcaba el minuto 19, cuando en una pérdida de balón de los centrocampistas del Romo, originó una buena apertura por banda izquierda, a la espalda de Iñigo, que el delantero del Gernika aprovechó lanzando un pase que recorrió todo el área y que remató otro jugador en el segundo palo tras adelantarle a Luis como un obús. Los defensas ni se enteraron. Poco pudo hacer Iker. Como viene siendo habitual, el gol espoleó al rival y originó neurosis, esquizofrenia y depresión en los del Romo. Hasta el final de la primera parte, dominó el Gernika y dispuso de otra clara ocasión de gol que Lander sacó bajo palos. Algunos jugadores del Gernika se mostraron con un punto de dureza al límite de la agresividad, con entradas muy feas, dejando siempre la plancha y teniendo como bandera de triunfo la pérdida de tiempo y cierta dosis de marrullería. En este arte se llevó la palma el jugador número 10, quien permanecía en el suelo con frecuencia, obligando a parar el juego constantemente. Hasta el entrenador tuvo detalles poco éticos cuando el árbitro le pedía balón en sustitución de los que se perdían fuera del campo; lo introducía suavemente a unos 10 metros del banquillo. Al final de la primera parte, los que acompañamos a nuestros hijos, ni nos movimos de los asientos; el bar, con el Olentzero, parecía lejos y nos quedamos rumiando la derrota.

La segunda parte comenzó con la sustitución de Julen por Iñigo y con un Romo mucho más entonado. Durante los 20 primero minutos tuvimos varias faltas al borde del área y dos o tres córners que nos hicieron pensar en que llegaría el gol del empate. Julen tuvo una clara ocasión de hacerlo al quedarse solo contra el portero rival. Le lanzó un tiro cruzado que fue desviado a córner con el consiguiente cabreo de todos los presentes. Un poco más tarde un saque de falta de Gorka también fue desviado por el portero. Según pasaba el tiempo, los jugadores del Gernika se mostraban más agresivos y con más ganas de perder el tiempo. Esto fue encendiendo literalmente a los padres del Romo. Es el partido en el que he visto mayor alboroto y protestas paternales y debo decir también maternales. Nos pasamos unos 25 minutos de la segunda parte presionando al árbitro, al entrenador rival y corrigiendo actitudes de los jugadores. El zénit llegó cuando en una jugada entre Eneko, Lander y el jugador número 6 del Gernika -que poco antes había agarrado a Luis de los mismísimos-, Eneko (otra madre) le dio una patada sin balón al susodicho rival quien tras un exagerado grito y mientras rodaba repetidamente por el suelo, acabó cerca de Julen que sólo pasaba por ahí. El joven árbitro, que no vio nada, tras oír el grito y ver al dolorido jugador, paró el juego y mandó a la caseta al jugador más cercano, o sea, a Julen. Sin protestar –hecho que me sorprendió gratamente- Julen se fue a la ducha. Por el contenido del acta arbitral, seguro que le cae sólo un partido. Creo sinceramente que el árbitro no tuvo nada que ver en el gol, pero no estuvo bien aplicando medidas disciplinarias. Debió mostrar tarjetas amarillas pronto y a varios jugadores, incluidos, en la segunda parte, dos de los nuestros.

Nos volveremos a enfrentar en el Torneo de Galdakao la semana que viene.

Llegué a casa y justo después de comer, entré en una página en donde tecleabas tu numerito de lotería y te decía si estaba o no premiado. Uno tras otro, hasta 25, sin dar crédito, la paginita me iba diciendo sin sentimiento: “número no premiado”. De vez en cuando le introducía un número que yo no tenía pero que acababa en 1 para comprobar su fiabilidad; lo calcaba: “número premiado con 20 €”. Pues que se joda la paginita, yo no me fío y esta mañana, mientras desayunaba chocolate con churros, he vuelto a comprobar todos los números por el método tradicional, consultando el listado de los periódicos. El resultado, el mismo. No he recuperado ni un puñetero euro. Siempre pienso que hay que ser muy desgraciado para que te toque la lotería. Sólo soy “loterópata” en Navidad, no os vayáis a pensar.

Zorionak para todos los lectores de estas crónicas o lo que sean. Nos vemos en el Torneo.

 

Luis Labeaga (23 de diciembre de 2007)

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Barakaldo 0 - 2 Romo

Crónica del encuentro Barakaldo A – Romo (Infantil Preferente)

 

Teníamos todo un puente por delante, para disfrutar, pero otra vez el fútbol, se encargó de chafarlo. Desde el Romo, me consta que se intentó que todos los partidos se jugasen el jueves día 6, pero con el Barakaldo y algún otro club, no hubo manera. Así que el sábado hacia las 11:30 h fuimos llegando casi en procesión al campo de La Siebe, una antigua escombrera que tenía una torreta de alta tensión en su centro pero que en aquellos años, no suponía obstáculo para que los chavales de ese barrio jugasen al fútbol. Tal era su afición. Fue en noviembre de 1981 cuando el Ayuntamiento de Baracaldo inauguró el campo de hierba natural dos años después de la fundación del Cruces. Desde el 14 de septiembre de 2004, el Cruces, que ahora se llama Gurutzeta, puede disfrutar de las ventajas de la hierba artificial. Un campo, La Siebe, de escasa anchura, en donde apenas se pueden realizar jugadas de toque y en donde los equipos teóricamente más técnicos, no pueden dar cuatro pases seguidos y ofrecer su fútbol más virtuoso.

Al llegar y tras dejar a los hijos con Jonru y Diego, pues Ager estaba de vacaciones en Barcelona, fuimos a tomar algo al bar de al lado del campo, en donde recomiendo encarecidamente no probar el caldo, pues su sabor es similar al de una antigua poción o brebaje a la que le hubieran puesto unas gotas de Evacuol, que no hace falta explicar de qué va. Casi tan malo como las golosinas niponas. Hacia las 12:30 h fuimos entrando al estrecho campo tras pagar y comprar lotería de Navidad. Por cierto, el Romo debería tomar ejemplo de estos clubes que ofrecen su lotería junto con la entrada oficial, si bien es cierto que también somos conscientes de que sería un exceso de trabajo para Gerardo, una forma más de complicarle la vida. Estoy seguro que tras lanzar varios improperios nos amenazaría con su dimisión irrevocable, si es que llegásemos a poder entender los improperios y lo que dice. Comento esto porque los padres del Romo infantil, acabamos con el taco de lotería del Barakaldo. Además es algo contagioso, compra el primero una participación y le siguen el resto por aquello de que no vaya a ser que le toque al jodido este. Compran hasta los jubilados.

Yo tuve que hacer de Santi, o sea de delegado, mientras él disfrutaba del puente en Londres. Detrás del banquillo se situaron el resto de los padres y algunas madres. El partido comenzó puntualmente con un Jonru desde el principio dando órdenes continuamente y corrigiendo posiciones, abriendo el campo al máximo. En defensa salieron los que a mi juicio están más entonados: Iñigo y Luis, de laterales y Argider y Jon López de centrales. Los cuatro están muy compenetrados, siempre concentrados y atentos a los posibles fallos. Los centrales caen muy bien a las bandas para tapar los huecos que dejan los laterales cuando están fuera de posición o cuando se animan a subir en apoyo de los extremos. Contra el Barakaldo, los defensas estuvieron sobresalientes, pues al número 8, el más peligroso e incisivo -quizá deba escribir el único peligroso-, le amargaron el día, sobre todo Argider (ayer capitán) y Jon, que no le dejaron ni respirar. Con buen criterio, a mi entender, Jonru mantuvo la defensa durante todo el partido y no hizo ningún cambio de posición. Lo bordaron. También Iker estuvo concentrado y sobrio y transmitió seguridad en todo lo que hizo. En ningún momento salió de su área. En un tiro de falta fortísimo, sacó una mano izquierda, por alto, prodigiosa; evitó un gol del Baraka.

En el centro del campo, Trigo ayudando a los defensas y recogiendo el saque del portero, fue un portento por alto, por bajo y por el centro. Tenaz hasta la extenuación. La lesión parece ya superada. Hacia el minuto 18, abrió perfectamente a la banda derecha en donde Asier Etxebarria estuvo a sus anchas, y éste se quedó solo ante el portero rival. Tras un tiro cruzado y colocado que debió entrar pero que desvió el portero, cogió el rechace Jonan (siempre muy concentrado) y clavó el 0 a 1. Alegría para todos y a seguir peleando. Marro y Gorka derrocharon fuerzas, peleando lo indecible, haciendo faltas técnicas y recuperando multitud de balones. No era el día ni el campo para dar pases magistrales. El árbitro durante la primera parte pitó todo tipo de faltas contra el Romo: cerca del área, en el centro, por las bandas. Gorka se quejaba ante Jonru de que Argider, que era el capitán, no hablaba nada ni le decía nada al árbitro. Al árbitro hay que decirle poco, pero no podemos esperar que Argider o Lander o Marro o Jonan, por ejemplo, hablen. Son mudos. Quizá cuando lleguen a juveniles se les desarrolle el área del lenguaje. Al árbitro sólo le puede increpar Paco Jones, nuestro jubilado de Romo, que ayer lucía sombrero tipo Humphrey Bogart haciendo de Philip Marlowe. Desde el banquillo, Pulga le animaba a “meterle caña” al árbitro. Bromas a parte, también Eneko que empezó en banda izquierda y durante el partido se cambió de banda con Asier, estuvo muy entonado y peleó y ayudó en defensa y en el centro del campo, si bien no era un día para florituras técnicas, sino para pelea y concentración. Se abrió bien por la izquierda y luego por la derecha, pues no era cuestión de achicar aún más el ya estrecho campo de La Siebe. Todo el primer tiempo fue un alarde de colocación, esfuerzo, concentración, pelea, buena actitud, seguridad, contundencia y eficacia; de lo mejor que hemos visto esta temporada. Muy similar al partido contra el Athletic en Gobela hace unas semanas.

Tras el descanso y el caldo de hueso de jamón en otro bar, más alejado, que el musolari de Plentzia tiene controlado, volvimos a nuestras posiciones para continuar con el espectáculo. El equipo no cambió nada en absoluto. El Barakaldo, un equipo formado por jugadores de los antiguos “Denas” del Trapagaran y Peña Athletic, seguía a lo suyo, a enviar balones al número 8, desesperado ante la eficacia de los defensas. Es un poco individualista que parece tener claro que el equipo depende exclusivamente de él y de sus goles. Y parece que así es, pues fue el único que con el 0 a 1, podía empatar el partido y amargarnos la mañana. Al poco, en una jugada de pelea con los defensas rivales, Gorka –que para los rivales es como una mosca cojonera-, robó un balón que de inmediato abrió a Asier –esta vez por banda izquierda-, quien con una frialdad extraordinaria batió al portero por bajo de un tiro flojo que entró llorando y porque pilló a contrapié a un defensa. 0 a 2 y más tranquilidad pues el Baraka sólo nos podía meter gol de falta o de penalti. En cualquier caso hoy, que doy un sobresaliente a todos porque han trabajado como un verdadero equipo ganador, quiero destacar a Asier, no sólo por su participación activa en los dos goles, sino porque creo que es importante para él, para estimularle. Parece un jugador frío, no muy fuerte físicamente, algo blando, que no entra muy fuerte, pero que tiene visión de juego, habilidad y llegada; seguro que meterá más goles. ¡Ánimo Asier!

Los cambios que Jonru hizo, no cambiaron nada el panorama; sólo fueron meras sustituciones de jugadores cansados del esfuerzo: Gorka, Marro, Eneko y Asier dejaron sitio a Lander, Pulga, Fran y Erlantz, quienes cumplieron perfectamente. Otro día serán los titulares y hablaré más de ellos.

Me encanta este equipo cuando pelea y saca la garra. Es difícil de ganar y le hacen pocos goles. Con razón que el entrenador del Athletic crea que sólo el Romo y la Cultural de Durango puedan ponerle verdadera resistencia a su equipo esta temporada.

Disfrutamos de una buena mañana de fútbol con nuestros hijos. Ager también hubiera disfrutado. Lástima que después, a la noche, los profesionales del Athletic no pudieran ganar a los del Madrid. El lunes tendré que aguantar a los tocapelotas merengones del curro y a Paco Jones, pues a mi hijo sí que no le aguanto. No sé porqué razón me ha salido un hijo merengón, si ¡hasta la sangre ha elegido los colores rojo y blanco para sus glóbulos, coño!

Nos espera el Danok y luego Gernika, dos huesos duros de pelar. Hasta la próxima.

 

Luis Labeaga (9 de diciembre de 2007)

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Leioa 1 - 0 Romo

Crónica del encuentro Leioa A – Romo (Infantil Preferente)

Después de haber perdido 2 partidos seguidos en casa frente a la Cultural de Durango –que no mereció ganar- y frente al Athletic Club, que ganó merecidamente tras un buen partido de los jugadores del ROMO en el que mostraron también una magnífica actitud, era hora de intentar resarcirnos frente a los vecinos de Leioa, unos chavales que en el total de los partidos disputados en este comienzo de liga, sólo han conseguido una pírrica victoria en el último minuto frente al Peña Athletic, un equipo condenado al descenso si no mejora sus resultados. Con esta ilusión y la de ver también a excompañeros y amigos, llegamos a las magníficas instalaciones de Sarriena hacia las 8 de la mañana, tras el madrugón de rigor, que en domingo, tiene su mérito.

La mañana era llevadera; no hacía mucho frío, ni llovía. Los bostezos interrumpían constantemente las amenas conversaciones de los padres. Unos cuantos fuimos a “redesayunar” al bar de Movilla. Mientras tomábamos nuestros cortados y con leches de rigor, ojeábamos las fotos del Cantera en donde se informaba de los jóvenes japoneses que durante la semana pasada se habían entrenado con los infantiles del Romo. La foto del periódico es un bonito recuerdo para todos, al igual que las golosinas con que les obsequiaron a nuestros jugadores. Todo un detalle. Por cierto, un inciso: ¿las habéis probado?. Tienen un sabor mezcla entre metálico, serrín de pino y PVC. No hay quien las coma. Yo que soy aficionado a las gominolas y a alguna que otra golosina que se compran nuestros hijos, doy fe de su inusual sabor, -más adecuado quizá a paladares nipones-, pues tuve la osadía o insensatez de meterme a la boca algo parecido a una ciruela verde envuelta en un celofán plagado de signos japoneses ilegibles. Lo hice convencido de que las golosinas deben ser golosinas en todos los sitios del mundo y si me gustan las de aquí, porqué no las de allá. Mis hijos, que seguramente ya las habían probado minutos antes, se miraban cómplices y no decían nada. El cuerpo extraño que introduje en mi boca duró el tiempo que mis sufridoras papilas tardaron en detectar tan variopinto sabor nunca antes almacenado en mi cerebro. Lo lancé al fregadero con cara de asco al mismo tiempo que bebía a morro agua del grifo y oía reírse a carcajadas a mis dos hijos; los muy cerdos. Las hemos guardados como bromas para noche vieja, pues ese aspecto tienen.

Después del “redesayuno” y paseo posterior por la empinada cuesta que atraviesa las instalaciones deportivas, vimos salir tímidamente el sol tras el baserri donde una ovejas latxas y lanudas y un escuálido asno nigérrimo pacían tranquilamente con sus miradas absortas en la hierba que degustaban y sin prestarnos atención. Sobre las nueve y diez estábamos sentados en la fría piedra de las gradas del campo 1 de Sarriena, un campo con moqueta verde de primera generación y de dimensiones superiores a las de Gobela, al menos en anchura. Saludamos a viejos conocidos y amigos y nos dispusimos a ver el partido contra el Leioa.

En el banquillo, Beñat, al que cariñosamente llaman “brechas”, Íñigo, Gorka, Jonan y Jon. Ausentes por lesión Trigo, Markel e Imanol. Como siempre, comenzamos algo fríos, sin intensidad y con poca concentración. A los 5 minutos primer aviso; una pérdida de pelota cerca del área fue la causa de un fuerte disparo que pilló descolocado a Iker y que afortunadamente se estrelló contra el palo derecho. Al Leioa se le veía muy concentrado y bien colocado, con una defensa de altura en la que destacaba el jugador de las botas amarillas. En el centro del campo, la pugna por recuperar el balón era entre jugadores de pequeña estatura, en la que casi siempre se imponían los del Leioa. Pulga, Lander y Marro, muy trabajadores, pero siempre metidos en tareas defensivas, apenas proporcionaban balones al punta Julen, quien no tuvo ocasión alguna ni inquietó a los defensas rivales. Por la derecha Asier –aún no sé cómo calificar a este jugador-, asistía a Eneko siempre solo por su banda, pero que no acababa las jugadas ni encontraba al punta. Por banda izquierda, Luis contundente y preocupado por marcar a Jontxu Elorriaga –sin duda el mejor creador del Leioa- mandaba balones a Erlantz, muy desafortunado durante la primera parte en sus desmarques y en sus centros al área. La mayor anchura del campo de juego hacía que los córners que sacábamos no llegasen ni al primer palo. Tras el saque de uno de ellos, y en un contraataque del Leioa, taquicardias Jontxu –que lucía cabello rapado y voz grave-, aprovechando su habilidad para regatear en una baldosa y ante una defensa tan blandita en la que faltaba Argider que había subido a rematar, nos marcó por bajo el 1 a  cero. Bonito gol y a intentar remontar. Durante la primera parte el Romo no dio sensación de peligro, no tiramos entre los tres palos ni inquietamos al portero, un chaval aún bajo de estatura pero con reflejos que ha sido recuperado tras su paso por el Getxo. El míster y los propios jugadores estaban dolidos por el gol y con caras tristes. Un partido que creían con posibilidades de ganar y que se les estaba complicando. Lo peor es que la primera parte fue de poco juego, de impotencia y con los jugadores del Leioa muy estimulados, con muchas ganas y haciendo buena labor en todas las líneas.

Los padres desde la grada no veíamos claro el panorama de la segunda parte, pues el Romo había intentando tocar y tocar pero hubo mucha imprecisión. Sin pases al hueco, sin tiros, sin desmarques y sin llegadas de la segunda línea, es poco probable que se marquen goles. Llevamos tres partidos sin marcar y nos cuesta mucho llegar al área con probabilidades reales de desequilibrar. Nuestra segunda línea ofensiva apenas recogen rebotes cerca del área que les permitan disparar a gol. Los centrocampistas todos pelean bien pero no ven huecos. Alguno se va a marear de dar tantas vueltas sin soltar el balón y otros se limitan a molestar a los contrarios y a dar pases cortos muchos de ellos en paralelo o para atrás. Parece que carecen de recursos cuando los centrocampistas contrarios les presionan, hecho que es muy habitual en todos los equipos de esta categoría.

La segunda parte fue casi un calco de la primera. Las dudas sobre si el Romo sería capaz de remontar el partido pronto se disiparon, veíamos claramente que no. Los cambios de la banda derecha no funcionaron como revulsivo. Jonan estaba a 1 ó 2 metros de Íñigo, preocupado en tareas defensivas, cuando el peligro real del Leioa no estaba por bandas sino por el centro y se llamaba Jontxu, que aunque cae a banda derecha –izquierda para el Romo- siempre recorta hacia el interior, su espacio natural. Con Jonan defendiendo y Erlantz poco entonado por su banda, era imposible que Julen recibiera algún balón con oportunidad clara. Aún así, mediada la segunda parte, pudo empatar el partido en una semivaselina que despejó con apuros el portero rival.

Sin más que destacar hasta que Óscar, el árbitro, que estuvo perfecto, pitó el final del partido.

Al final una victoria virtual que se transformó en derrota real. En Sarriena resucitamos al Leioa y no se jugó bien. A buen seguro que la vuelta, en Gobela, será harina de otro costal. Les esperaremos con aires de sana revancha y con la lección bien aprendida.

 Luis Labeaga (26 de noviembre de 2007)

 

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Peña Athletic 0 - 5 Romo

Crónica del encuentro Peña Athletic A – Romo (Infantil Preferente)

Debo comenzar pidiendo disculpas al entrenador del Santutxu por mi desinformación al creerle coreano cuando en realidad es japonés y se llama “Kazu”. No sé por qué di credibilidad a alguien en Maiona quien tan desinformado como yo dijo que era coreano. Dicho esto para aplacar conciencias, y aún a riesgo de que alguien crea que es peloteo, debo agradecer también a los gestores deportivos del ROMO FC, el esfuerzo que han hecho para que todos los equipos disputen sus partidos hoy día de todos los Santos, brindándonos a los padres la posibilidad de disfrutar sin la atadura del fútbol de un fin de semana largo. Lo aprovecharemos como si fuera el único.

En continuo ajetreo, las aficionadas al culto de los muertos –esta práctica personalmente siempre la he asociado a las mujeres-, se afanaban por limpiar panteones, sepulturas, tumbas o nichos y decorarlos con flores. En ramos, en coronas, introducidas en jarrones, en macetas diversas, de plástico o naturales, daba lo mismo, había que alegrarle el día al familiar, al amigo fallecido. Algunos, los más piadosos, se santiguaban y estaban un ratito en actitud pensativa, recordando sin duda momentos pasados cuando los floreados aún reían. Yo, en plena infancia, aún me acuerdo cuando mi madre me obligaba a visitar las tumbas de mis abuelos maternos, allá en Viana. Mientras ella, enlutada de pies a cabeza, arrancaba las malas hierbas que rodeaban la tumba, que luego sustituía por crisantemos, yo, ajeno a ello, iba de sepultura en sepultura, leyendo con curiosidad las inscripciones y calculando los años vividos por el muerto. Debía de tener su morbo el imaginarse cómo era al muerto o muerta y la forma en que murieron. Luego, ya en casa, le preguntaba a mi madre por algún nombre que recordaba. Eran historias de guerra, tubercolosis y hambre. Desde esos años no he vuelto a ir a ningún camposanto tal día como hoy. Por cierto, sabíais que existen en internet cementerios virtuales (El Adiós, El Jardín Celestial, Última Morada, Paz Eterna, etc.), donde podéis buscar muertos e introducir en sus tumbas, fotografías, cartas, anécdotas, etc., del difunto. La estupidez humana ha creado incluso camposantos virtuales también para mascotas. Teclead por curiosidad en google “cementerio virtual” y pasaréis un rato divertido visitando cementerios. De todas formas, mejor este tipo de ritual social-religioso que el puto jalouin que algunos colegios quieren imponer a nuestros hijos.

Bueno, se me ha ido media página divagando entre muertos y aún no he comenzado la crónica.

Con puntualidad fuimos llegando todos al campo Benjamín Martínez. Otro día os cuento la historia curiosa que sobre este señor, ya jubilado, me contó Germán el padre de Erlantz. Dejamos a los chavales y uno tras otro fuimos desfilando, primero por el Bristol y después por el bar que hay algo más abajo, tomando nuestros cortados y con leches. Bueno, los hermanísimos le dan al bocatita ya desde las nueve; yo nunca les he visto tomar café con bollo. Apenas hablamos del Athletic y su fiasco contra el Getafe; ya no nos motiva este tipo de conversaciones, por reiterativas, desde hace dos temporadas.

Nos colocamos de cara al sol. Se estaba muy a gusto en las minigradas del BM. A las 10 en punto el colegiado Jon Folla Olmo –no es coña, podéis verlo en la web de la FVF- ordenó comenzar el partido, obligando a un jugador del Peña a quitarse un pendiente. Desde el inicio fue un continuo monólogo del ROMO. Control perfecto en todas las líneas. En defensa, los laterales tenían unos enormes carriles por donde subir apenas sin oposición. Así da gusto jugar. Un rival con pocas ideas, inexpertos, muy limpios y que no presionaban apenas. Jon López brilló por la izquierda y Gorka lo intentaba una y otra vez por banda derecha, con balones que le enviaba Asier y a veces Marro, a quien le gusta más la pelota que a un tonto un sube y baja. En el centro del campo, muy bien Markel, con su pelea y claridad en sus pases, sobre todo en el del primer gol. Una jugada que inició Asier con amplio recorrido por la derecha, que pasó a Markel, quien al primer toque se la dejó a Jonan quien por alto y fuerte disparo metió el balón en la portería defendida por un chaval alto y delgado que tenía problemas al blocar la pelota. Al poco finalizó la primera parte, 35 minutos en los que no hubo emoción, ni tensión, ni intensidad. Un tiempo en el que apenas se transmitió nada; muy soso. El balón del ROMO y los del Peña corriendo para intentar recuperarlo. Estábamos seguros que en la segunda parte con el cansancio de los rivales, acabarían entrando más goles.

En el descanso, la chispa del día la puso José Ramón “el carnicero de Sani”, contándonos con su peculiar manera y con su voz semironca, la lucha que unas horas antes había mantenido con una lubina –según él de unos 3 kilos- en el muelle de Neguri. “La hijaputa de lubina, voy a soñar con ella, no se me va de la cabeza, qué fuerza tenía la cabrona; yo me iba corriendo hacia la playa y me ha roto el aparejo contra los bloques” decía mientras apuraba su eterno cigarrillo. La verdad es que tiene una gracia especial cuando cuenta sus experiencias en los muelles. Entre la corrida de José Ramón y los apellidos Folla Olmo del colegiado fue una mañana realmente para disfrutar.

Empieza la segunda parte. Más de lo mismo. El Peña, sin acercarse a la portería y el ROMO jugando con la defensa adelantada; tanto que las líneas estaban tan juntas que los del centro del campo apenas tocaban bola. Por las bandas los mismos huecos que en la primera parte, defecto que no corrigió el Peña. Se veía que pronto llegarían los goles, pues la posesión del ROMO rondaría el 80%. El Peña es un candidato al descenso, sobre todo porque tiene chavales de 12 años que no desbordan y que aún no han desarrollado. Los que salieron en la segunda parte lo hicieron bien, sin complicarse, pues el partido era un bomboncito. La salida del IñigoTrigo de media punta fue suficiente para que pronto se marcara el segundo, el tercero, etc. Así hasta el 0 - 5 final, en donde Jonan que jugó a gusto y sin gran oposición hizo hat-trick. Pienso que en cuanto Trigo mejore su técnica, a fecha de hoy, con tal fuerza, velocidad y planta, es un serio candidato para Lezama, pues es el prototipo de jugadores que gustan a los ojeadores habituales. Al tiempo.

Partido fácil para el ROMO, pues el Peña parece un rival para que los equipos mejoren el golaverage particular. De 5 partidos 4 victorias y 12 puntos. El mes de noviembre va a ser un mes interesante para que veamos a qué puestos finales podemos optar, pues nos medimos contra rivales de entidad.

Salimos del Benjamín Martínez con tres puntos más y tres euros menos y después de haber presenciado un partido contra un rival claramente muy inferior al ROMO. Daba igual cualquier alineación que hubiera hecho el míster; el partido fue fácil, quizá más de lo esperado. Es una suerte contar con tantos jugadores y tantas posibilidades de variaciones tácticas. Falte quien falte, se suele notar poco.

Al salir por el camino paralelo a la pared del camposanto, dirigí mi mirada a Serafín, el difunto de la lápida que siempre me sonríe. Un par de ramos de flores a cada lado de la lápida le impedían verme, pero yo le vi contento y emocionado, era su día.

Buen fin de semana a todos los seguidores de estas crónicas.

Luis Labeaga (1 de noviembre de 2007)

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Santutxu 6 - 0 Romo

Crónica del encuentro Santutxu A – Romo (Infantil Preferente)

 La verdad es que tenía intención de comenzar esta crónica haciendo una referencia histórica al campo de Maiona (antes Mallona) y de lo que de él escribía D. Miguel de Unamuno en alguno de sus relatos desde Portugal en la época de su exilio, pero creo que hoy hay material para dejar de lado historias que sólo son un relleno y ocuparme de relatar a mi manera lo acontecido en este antiguo cementerio bilbaíno. Se puede resumir en unas cuantas palabras: madrugón, frío, niebla, perplejidad, descalabro, desorientación, fallos, impotencia…En fin, rayando el ridículo. De poner algún título a esta crónica, que no suelo hacerlo, le pondría: Demasiado correctivo para 17 membrillos. ¿O debo decir 18 membrillos?.

Los padres como siempre, fuimos ilusionados a Maiona, el campo en donde más jugamos después de Gobela; es nuestra segunda casa y sólo ganamos en este campo maldito cuando no nos jugamos nada, en los amistosos. En los partidos oficiales vamos a tener que empezar a hablar del miedo escénico que tan bien definió Valdano. En Maiona siempre pasa algo, pero nunca ganamos y eso que este equipo del Santutxu parece de los más mediocres y flojitos que hemos visto en los últimos años. Muy ordenados y asfixiantes, eso sí, pero con menos calidad. Apenas dan pases y sólo tienen empuje por banda izquierda. Pero, de momento, han ganado tres de tres. La semana anterior al inicio de la temporada, les habíamos ganado con buen juego, con garra, imponiéndonos en todas las líneas y dando la sensación de más equipo. Quizá los jugadores del Romo pensaron ayer que les iban a ganar seguro. No sé si es buena idea el jugar amistosos con equipos de tu misma categoría justo antes del inicio liguero. Seguro que el entrenador coreano del Santutxu, que no será tonto y estará bien asesorado, tomó buena nota de ese amistoso. Ager, sin duda, también lo haría, pero ayer en el partido oficial, o le salió mal su planteamiento o se equivocó en el mismo. Siempre he dicho que soy incapaz de valorar objetivamente la labor de cualquier entrenador, y por tanto no lo suelo aplaudir ni criticar casi nunca y porque además estoy convencido de que lo más importante de un equipo de fútbol son sus jugadores. Pero estoy seguro de que cuando un equipo pierde, sobre todo de la forma que el Romo lo hizo ayer, también el entrenador siente algo de vergüenza y se siente mal consigo mismo, bien por no haber dado con las claves del partido o bien por no haber corregido adecuadamente los errores que se iban cometiendo en el devenir del mismo, pues el Santutxu ni es ni juega mejor que el Romo. Veremos al final de la liga en qué posición está cada uno.

El partido comenzó bastante puntual, dirigido por un árbitro vestido de negro y de punta en blanco, como un pincel. Ya habíamos oído hablar del colegiado Mijares que cada partido siente que es una obra de teatro en donde él es el único protagonista. Un intransigente recalcitrante que cada semana parece estar pitando la final de un mundial ante noventa mil personas. Pero la verdad es que el árbitro, gestos y estilo aparte, no influyó en el escandaloso resultado y estuvo de notable en cuanto a la aplicación de las normas futbolísticas y disciplinarias.

En los primeros 8 ó 10 primeros minutos de partido el Romo tuvo una gran oportunidad de adelantarse, pero se falló. Alex sigue estando gafado en los últimos metros. Se estaba jugando bien, aunque ya se veía que por nuestra banda derecha, Pulga tenía muchos problemas para frenar al mejor jugador del Santutxu, un jugador que recibía sistemáticamente cada saque de puerta de su portero. Si bien Pulga es un jugador tildado de polivalente por todos de los entrenadores que ha tenido, en mi modesta opinión, creo que rinde más en otras posiciones que en el lateral derecho, pues en esta posición y frente a un jugador rápido, hábil, alto y fuerte, es necesario algo más que pundonor para poder frenarle con garantías. De hecho Argider y Jonan estaban obligados a acudir continuamente en su ayuda, exigiendo un esfuerzo físico defensivo que obviamente repercutía de inmediato en el ataque.

Pronto llegó el 1-0 en un centro por banda derecha que remató un delantero bastante solo y aún no sabemos de qué forma. El caso es que le salió una vaselina que Iker no paró. De inmediato, a sacar desde el medio campo –hacia delante eso sí, porque si no el colegiado lo mandaba repetir- y a intentar empatar. Sin darnos cuenta, en una falta al borde del área, perfectamente ejecutada por alto y con pierna izquierda por el mejor jugador del Santutxu, ya perdíamos por 2-0. Quizá y por buscar alguno, este fue el momento clave del partido, pues dos veces que llegó el Santutxu, dos goles en contra. El desmoronamiento psicológico fue general. El 3-0 fue un calco del anterior, pero el balón entró por abajo. Dos goles seguidos y a balón parado que desmoralizan a cualquiera. Demasiado castigo para el Romo e injusto premio para el Santutxu por el juego desarrollado. Pero lo cierto es que estuvimos mal y blanditos, con controles de balón nefastos que propiciaban que lo perdiésemos rápidamente y con un centro del campo que no conectaba con los delanteros y que andaba de acá para allá sin criterio y con más pena que gloria. Los jugadores del Santutxu recuperaban el balón en un santiamén, aunque tampoco es que lo jugaran luego con criterio y calidad. El caso es que se encontraron con un 3-0 en el primer tiempo y con su mejor jugador amonestado por protestar al colegiado Mijares. Los aitas en el descanso no tuvimos ganas ni de ir a tomar algo, pues no dábamos crédito a lo que habíamos visto en los primeros 35 minutos. Algunos nos autoanimábamos diciendo que dos goles habían sido a balón parado, que el Santutxu no había jugado nada, y frases similares. Otros, los más pesimistas, pensábamos sinceramente que la cosa podía ir a peor en la segunda parte, pues veíamos al equipo triste, desanimado, impotente, sin ideas y descontrolado. Ager y Jonru tendrían mucho que decirles en el vestuario. Sus rostros delataban preocupación y descontento con el rendimiento de los jugadores y quizá también con su propio planteamiento. Todo el mundo tenía la moral por los suelos.

Salimos tras el descanso cometiendo los mismos errores que en la primera parte; malos controles de balón, ningún pase en profundidad y escasa confianza. Aún así Julen, que había sustituido a Lander, pudo ser el revulsivo buscado si hubiera aprovechado una oportunidad clara en un tú a tú con el portero. Pudo ser el 3-1, pero también falló. Descubrimos en ese momento que el portero además, paraba y tenía reflejos. No era el día de nadie, ni de los titulares ni de los que les sustituyeron. Sólo al Santutxu le salió todo bien, demasiado bien. Seguro que les esperaremos con ansiedad el partido de vuelta en Gobela.

Perdonadme que no narre cómo fueron los tres goles que el Santutxu nos endosó en la segunda parte, pues no merece la pena el esfuerzo de rememorarlos, pues sabido es que este cronista no toma nota de nada durante el partido y que la película del mismo le dura bastante clara sólo dos o tres días. Pasados los cuales, afortunadamente lo olvida todo. Recuerdo eso sí, que con 4-0, el colegiado Mijares en su cenit gesticulante, mandó al vestuario con roja directa al jugador estrella del Santutxu por llamarle “subnormal de mierda”. Para colmo un aficionado le recriminó la expulsión aludiendo a que los chavales se estaban formando, que eran infantiles y majaderías de estas. Evidentemente los chavales aún tienen todo por aprender en el fútbol, pero con 13 años ya deben saber que no pueden insultar al árbitro y que deben ser educados y dejar a un lado el exceso de testosterona. Yo que el coreano, le castigaba además con un par de partidos por tonto, pues ya sabía que el colegiado Mijares, que no se casa con nadie, le había apuntado el número en el primer tiempo. Después de la expulsión quedaban aún veinte minutos y apenas se jugó al fútbol. El partido estaba parado, sin ritmo, con muchas faltas e intervenciones arbitrales. Ager, con más moral que la Pantoja, rogó que se tuviera en cuenta el tiempo perdido y el colegiado Mijares le respondió: “Tú dedícate a lo tuyo que yo ya sé lo que tengo que hacer”. Correcta frase que encierra autoridad y responsabilidad, pues al final, con buen criterio, no prolongó la agonía del Romo ni un segundo más de los 35 minutos.

Jodidos por madrugón, el tiempo y el espectáculo ofrecido, salimos de Maiona con el rabo entre las piernas, con la cabeza caliente y los pies fríos, pensando además que habíamos visto desmoronarse a las primeras de cambio a 17 auténticos membrillos. ¿O debo escribir 18 membrillos?. Sólo se salvaron Markel, Erlantz e Imanol que no fueron convocados.

 

Luis Labeaga (21 de octubre de 2007)

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Deusto 0 - 1 Romo

Crónica del encuentro Deusto A – Romo (Infantil Preferente)

 Con energías renovadas después de las vacaciones ya lejanas, afrontamos una temporada futbolística que seguro se nos hará larga, pero también ilusionante, pues queda por comprobar cómo el equipo de nuestros hijos –esta temporada Romo Infantil- se desenvuelve en la máxima categoría en donde la gran mayor parte de los equipos que la integran son tildados de gallitos. Nadie regala nada. Hay que trabajar duro cada partido y se debe empezar en los entrenamientos. El que se duerma y no se esfuerce, seguro que jugará menos. Desde esta página doy la bienvenida a Asier Etxebarria, Iñigo Trigo, Markel Moro y Erlantz Ruiz de Gopegui que seguro aportarán cosas interesantes al equipo. Sólo nos queda gozar y sufrir con ellos, las dos caras de la moneda que siempre encontramos en cualquier deporte.

Estrenamos también míster (Ager) quien junto con su ayudante Jon Ruiz (Jonru en el argot interno) han sido designados para preparar física y anímicamente a los integrantes del equipo.

Os advierto que al menos Ager, tiene pinta de no soportar al impuntual, a los charlatanes en exceso y a los graciosillos. Así que cuando en algún entrenamiento veamos a alguno de nuestros hijos dar en solitario o acompañado, alguna vuelta al campo, es que ha cometido alguno de los errores a los que antes aludí. En el proceso de madurez de estos jugadores con recién estrenada adolescencia e incipiente bigotín, entra el hecho de conocer a su nuevo míster y de inteligentes es el actuar en consecuencia. Si el míster no aguanta que se charle o se hagan comentarios cuando él está hablando, hay que callarse, y si no, a correr o a hacer flexiones. El míster no tiene manía a nadie o no debería tenerla.

Llegamos a la Casa Blanca puntualmente, a la hora fijada por el míster, no vaya a ser que ya desde el primer día se mosquee. Día soleado con temperatura de playa; radiante. Se agradeció el no madrugar ya desde la primera jornada. Unos cuantos nos fuimos a tomar un café donde “la gorda” pero estaba cerrado. Cambiamos de bar. Ya nos habían cogido la delantera los de siempre, los hermanos de Gorka. Parece como si encontraran los bares por el olfato, como sabuesos. Son buena gente. Tras tomar un café y contar los últimos acontecimientos de la fórmula-1 y los resultados de otros partidos de la liga de infantil preferente, salimos a pasear por los alrededores de San Felicísimo y Salesianos, mientras contábamos los balones encajados en los tejados adyacentes e ideábamos la forma de recuperarlos. Ya en la Casa Blanca y consecuencia del retraso del partido anterior, compartimos charla en la jaima blanca con el delegado, orgulloso con las nuevas fichas con foto digitalizada y tamaño tarjeta de crédito. Mientras tanto los chavales tuvieron que calentar músculos y articulaciones en los aledaños del terreno de juego.

Hacia las 12:05 h comenzó el partido. Se quedaron sin convocar y por lesión Argider, Asier e Imanol. Acompañando a Iker, formaron en defensa Iñigo Linaza, Trigo, Lander y Luis. En el centro Pulga, Markel y Marroquín. Por bandas Julen y Alex y en punta Jonan. Una primera parte en donde el sol caía de plano y en la que pronto ambos equipos mostraron claramente sus argumentos. El del Deusto, pelotazos arriba en busca de su delantero centro, rápido y fuerte como un rayo, que encontró en Trigo (otro fornido mocetón de 168 cm), la horma de su zapato. El del Romo, intentos continuos de entrada por ambas bandas en donde Julen por la derecha, acabó bastante desquiciado por el buen hacer del lateral contrario que acabó asfixiado y Julen cambiado de banda. Aún así logró despegarse un par de veces, pero cuando llegaba el momento de culminar sus galopadas, la técnica no le respondía.  Alex por la izquierda, también se plantaba cerca de la portería y en una ocasión, de un zurdazo casi al final de la primera parte, nos hizo creer que había marcado. Jonan derrochó fuerza física, ganas y lucha, aunque no estuvo fino al finalizar las jugadas. Los tres centrocampistas, enormes en la recuperación del balón pero fallones en la creación, pues no acertaron con los pases al hueco, siempre se quedaban cortos. Esto hacía que los contrarios enviasen balones largos a su nueve que en la única ocasión que le superó a Trigo estuvo en un tris de colarnos el uno a cero si no hubiera sido por la magnífica parada de Iker. El Deusto en esta primera parte mostró una defensa en general endeble y sin fuerza, con fallos en los despejes y con un portero que no atrapaba bien el balón. Pero acumulaba muchos chavales atrás, de forma que sólo podíamos entrar al contraataque aprovechando la velocidad de los tres delanteros del Romo. La defensa del Romo en general, bien colocada, sincronizada y con técnica para sacar jugando el balón, en donde todos cumplieron incluído Lander que estrenaba posición ante la ausencia de Argider. Destacó Trigo por el papelón de anular al nueve tomatero y ver la pelea entre dos mocetones que saben utilizar perfectamente su envergadura para amargar al contrario. Con cero a cero y con mucha sed, se fueron al vestuario. Los aitas a tomar un refrigerio que buena falta hacía. El Romo parecía mejor equipo que el Deusto.

La segunda parte fue un calco de la primera, con todos más cansados, juego más embarullado y discontinuo pero también con ocasiones falladas en ambas porterías. Salió Fran por Lander, pero Ager pronto se dio cuenta de que con Trigo cansado y la menor corpulencia de Fran, el nueve del Deusto podría armarla. Sacó a Jon por Pulga, lo puso de central y Fran tuvo que bregar en el centro del campo. Una falta al borde del área sirvió para que Markel en un perfecto lanzamiento marcara el único gol del partido por toda la escuadra izquierda del portero. Buen debut con el Romo y kleenex para sus aitas. Alegría a raudales. Únicamente quiero comentar que fue el único lanzamiento a puerta entre los tres palos en todo el partido; hay que tomar nota. Tres puntos importantes en esta liga con equipos muy igualados, a excepción del Athletic claro, que el día anterior ya dejó patente ante el Getxo, de quien va a ser el que manda. Gorka, Eneko y Erlantz entraron también en la segunda parte y en el tiempo que jugaron, no desentonaron, entraron con ganas de agradar al míster y de cumplir sus indicaciones. No les dio tiempo a más. El juego acabó sin continuidad, con los chavales del Deusto desquiciados porque no empataban y con algún incidente entre jugadores de ambos equipos capitaneado también por su número nueve que, al final, dio la sensación no sólo de que aprovecha bien su envergadura sino que cuando su equipo va perdiendo y él no mete goles, aparece su peor virtud: su marrullería, es decir el arte de aplicar su astucia tramposa y malintencionada.

Al final, todos contentos, pues de una que fue a puerta, un golazo y tres puntos. Para ser el primer partido de esta larga Liga, hubo emoción, poco juego y buen resultado. Supongo que Ager querrá más de todo pero poco a poco que esto sólo acaba de empezar.

 Luis Labeaga (8 de octubre de 2007)

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