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“La velocidad sin
control no sirve de nada”
No quisiera confundir el concepto de intensidad con el de
velocidad, pero puede que esta frase de un antiguo anuncio de coches nos
facilite la comprensión del artículo que hoy publicamos.
¿Quién es más rápido:
El que más corre o el que frena mejor?.
- Es evidente que la práctica
futbolística requiere de una intensidad importante para su práctica,
siendo esta mayor o menor, en función de las distintas situaciones.
Pero resulta igual de evidente, que esta intensidad no tiene valor
alguno si no se realiza con el debido control. El control es una de las
características fundamentales que ha de poseer un futbolista: No sólo
control de ejecución sino de emociones, pensamientos...
En relación a la
intensidad es importante que el jugador sea consciente de cuál es la
medida apropiada para cada momento. Si no aplica la suficiente
intensidad se convertirá en un jugador temeroso y, al tiempo,
previsible. Si aplica una intensidad mayor a la necesaria caerá en la
precipitación, cometiendo no sólo errores de ejecución sino también
de percepción y decisión.
Es nuestra misión como
entrenadores ayudar a nuestros jugadores a identificar las situaciones
antecedentes que le incitarán a actuar con la intensidad adecuada para
cada momento.
Ser “agresivo” es importante...pero
no lo es todo
- A menudo, confundimos
el término intensidad con el de agresividad. Una de las frases más
recurrente en los vestuarios es la de que hay que ser más agresivos
para sacar los partidos adelantes. Hay una parte de esa frase con la
cual estoy de acuerdo: Si no aplicamos un grado alto de
“agresividad” (entendido como intensidad) en nuestras acciones será
difícil que podamos disputar los partidos. Pero creo que la mayoría de
los entrenadores siempre encaminan sus palabras al aspecto defensivo. A
mi me gusta hablar también de “agresividad” ofensiva: De tener el
descaro de atacar al rival, de no esperarle, de buscar situaciones de
superioridad, de no rehuir la responsabilidad individual de las
acciones. No comparto en absoluto, el convertir esa frase en el TÓTEM
de mi idea futbolística, porque el concepto “agresividad” es
condición necesaria pero no suficiente para sacar adelante esos
partidos.
Categorías distintas
- Últimamente se habla mucho en los
medios de la necesidad de recuperar el fútbol de antaño: “Ese que
era más agresivo” “Ahora tocan y tocan para nada...son unos
sibaritas”. Estas expresiones son fruto de un error monumental: El
intento de comparación de
dos categorías distintas. La suma de 2 manzanas y 4 naranjas dan como
resultado 6 nada. El que un jugador sea “intenso” en sus acciones no
está en contra de tener un trato apropiado con el balón. Aunque, no es
extraño que se realicen estas afirmaciones dado el grado de
dicotomización que tiene el fútbol: Un espacio donde sólo hay cabida
para el blanco y el negro, olvidándonos de la cantidad de matices
existente entre ambos colores.

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