El Castigo   

Autor: Unai Melgosa

Si domas un caballo a gritos, no esperes que te obedezca cuando le hables” – D. Runes 

Es el castigo una de las herramientas más utilizadas por los entrenadores de cara a la adquisición de determinadas conductas. Esta realidad parte de un error primero y fundamental: El castigo no sirve para adquirir conductas, sino para eliminarlas. Los dos objetivos fundamentales del castigo son: La eliminación de conductas inapropiadas y la creación de un determinado entorno (motivante o estresante) que ayuden en el entrenamiento de competición.

El castigo no es perjudicial en sí: Se convierte en negativo por el mal uso que de él hacemos los entrenadores. Cuando se establece como una conducta preparada, meditada y basada en unos determinados criterios llevados a cabo con rigor es una buena técnica de condicionamiento. No resulta así cuando es fruto de un estado emocional alterado que sirve como descarga al entrenador.

Algunas características que debe reunir un castigo para ser eficaz son las siguientes:

-         Contingencia: El castigo debe aplicarse con la mayor inmediatez a la conducta emitida

-         Consistencia: Se debe aplicar siempre que aparezca la conducta a eliminar

-         Proporcionalidad: ¿ Es lógico castigar a un jugador con 10 minutos de carrera por haber errado un tiro fácil?

-         Para el jugador debe estar claro cuál es el objeto del castigo. A menudo, los propios deportistas no saben por qué se les castiga, con lo que el castigo pierde toda validez.

-         Se deben castigar conductas, no se castiga al deportista

-         Se deben evitar los periodos largos de aplicación y limitarlo a momentos muy concretos.

-         Reforzar una conducta alternativa a la que es castigada

En categorías inferiores es mejor no aplicarlo nunca o casi nunca. Como profesionales, debemos tener en cuenta que el uso abusivo y /o indiscriminado de esta técnica tiene efectos muy negativos en los deportistas, tales como agresividad, rigidez de comportamiento, perturbación en las relaciones sociales...

Es importante que como entrenadores sepamos aplicar correctamente esta y otras técnicas que favorezcan el proceso de aprendizaje en el jugador. Como decía Pasteur: “La casualidad favorece a los que están mejor preparados”