CRÓNICA DE UN ASCENSO……..SUFRIDO

 

Hoy he vivido un día especial en este Club. Desde mi incorporación a la directiva no había vivido un ascenso del equipo estandarte, de los juveniles mayores, de los que tienen que dar ejemplo al resto. Sólo había sentido los descensos. Y dos seguidos. Lo de hoy es otra cosa. Ha sido bonito ver las gradas de Gobela, habitualmente poco ocupadas, rebosantes de color rojo y negro, de escudos, de jugadores, padres, socios y aficionados, apoyando a un equipo que a lo largo de esta temporada ha tenido sus altibajos y que ha peleado por el ascenso a Liga Nacional hasta el último partido, como tiene que ser. Debo admitir que apenas conozco a los jugadores que integran este equipo y entono el mea culpa. Sólo sus nombres me suenan por haber sido introducidos en las fichas federativas meses atrás. Sus rostros apenas. Pero me da igual, son del Romo y estoy orgulloso de ellos. Han conseguido una meta con esfuerzo y valentía, que es lo importante. Dejan, a los que sigan la temporada próxima, un legado muy interesante, competitivo y lleno sin duda de alegrías y decepciones, sencillamente una categoría más, la Liga Nacional. ¡Qué bien suena!. Sé que es fácil escribir cuando lo que se ha programado a principio de temporada, ha salido bien, y difícil hacerlo cuando sale todo al revés. Pero así suele suceder; los colectivos siempre tendemos a justificar los fracasos y repartir culpas, pero no es menos cierto que muchas veces  también compartimos alegrías y éxitos con todos. Hoy lo hemos hecho. Ver a Txutxo, con su eterna y coloreada txapela, que anuncia la presencia del Romo FC por todos los campos de fútbol de nuestros rivales, rebosante de alegría, es un espectáculo. De él sí se puede decir que ha estado siempre en todos los ascensos y descensos del Romo, a las duras y a las maduras. No se puede decir lo mismo de otro de nuestros clásicos, de Txispi, pues sus nervios no le permiten asistir en directo a estos partidos transcendentales. No quiere ni estar en la taquilla. El muy cobardica se refugia en su casa, mordiéndose la uñas y además, apaga el móvil para que nadie tenga la tentación de llamarle para informarle. Estoy seguro que sufre más en casa. Los premios y castigos en fútbol se dan dependiendo de toda la temporada, no sólo te la juegas en el último partido. Y la del Romo este año ha sido irregular, con altibajos, con pérdidas de muchos puntos, sobre todo en la primera vuelta, por aparente falta de concentración o por exceso de confianza en sí mismos. Escribo esto por decir algo, porque ¿cómo se pueden valorar objetivamente la falta de una o el exceso de la otra?. Son sólo apreciaciones tan subjetivas... En el fútbol somos todos bastante charlatanes y sabihondos. Creemos que sabemos mucho y los demás nada. Yo me lo paso muy bien los lunes en las reuniones de la junta directiva escuchando a los teóricos del fútbol con frases como: nos ha faltado concentración…, el cambio de táctica no ha sido efectivo…, ha hecho mal los cambios…, tenemos la mala suerte…, o la tenemos de cara…, es una mala racha pero estamos jugando bien…, se rinde más jugando por la tarde… y cosas como estas. Todo esto no refleja más que la propia idiosincrasia de este deporte y de la gente que lo sigue, pero no deja de ser algo impredecible y pleno de subjetividad consecuencia del amor por unos determinados colores.

El partido contra el Zarautz ha sido brillante en todas las líneas. Podría destacar a unos cuantos, pero no debo hacerlo, pues no sabría a quien no destacar. El Zarautz trataba bien el balón en la primera parte con muchos toques y con paciencia, hasta que llegó el primer gol del Romo en una bonita jugada por la derecha, plena en tesón, confianza y eficacia que culminó Iker Esteban. Hubo momentos de tensión en alguna falta sacada por el Zarautz hacia el punto de penalti, pero sin más. A nuestro espigado y barbudo portero, vestido con ese naranja chillón que amedrenta a los delanteros, se le notaba algo nervioso. En la segunda parte el Zarautz, obligado también a ganar para poder ascender, abrió las líneas, atacó de forma más directa, sin paciencia y con un jugador menos, por expulsión. Así, ofreció al Romo la posibilidad de contraatacar a sus anchas aprovechando la velocidad y la habilidad de Goti. Tuvimos varias oportunidades para el dos a cero, pero no se materializaron. La grada se estaba empezando a poner nerviosa sobre todos después de unos tiros a puerta del Zarautz que Jon Ander Fernández (“Txos”) despejó a córner tras buenas paradas en la base de ambos palos. Estaba yo tan pendiente de la cámara de fotos que no recuerdo la jugada del segundo gol. Es lo que tiene intentar estar a las tajadas y al plato. Sólo vi un derechazo cruzado y magnífico de nuestro número 8, Endika de la Cruz, que se coló por la mismísima escuadra izquierda del portero rival. Un gol precioso, muy difícil de ejecutar, digno de grandes jugadores y que supuso la tranquilidad para todos. Endika puede estar orgulloso de su golazo. El Romo se echó un poco atrás como reacción inmediata y lógica de los jugadores y a falta de 10 minutos para el final, un penalti en contra hizo que volvieran los fantasmas del último 2-2 vivido en Gobela. Yo lo viví a través de una cámara de fotos, con su zoom al máximo, en un intento de “inmortalizar” el gol o la parada de “Txos”. Y lo conseguí. Fue un tiro flojo pero colocado al palo derecho que “Txos” blocó con una magnífica estirada. Un grito de júbilo salió espontáneo de muchas gargantas de Gobela. Hubiera supuesto el 1 a 2 y muchos nervios hasta el final. Pero hoy era el día del Romo, no se nos podía aguar la fiesta, pues hemos estado esperando este momento desde hace dos años. Tenemos una magnífica afición, desde los benjamines hasta los padres y socios. Ver a los más pequeños haciendo su particular “ola” y animando sin cesar emociona. También hay que destacar a una aficionada, madre de un jugador, que no paró de arengar a los jugadores a través de su altavoz portátil, siempre de forma educada y cariñosa.

Al final, se descorchó alguna botella de cava para mojarse unos a otros –estúpida costumbre que no entiendo- y hubo abrazos y apretones efusivos de manos entre aficionados, padres, directivos y entrenadores. Todos contentos. Lástima que se emborronara con el desperfecto injustificado del vestuario. El respeto a nuestras instalaciones no está reñido con la alegría desbordante de un logro deportivo. Salvo esto, todo perfecto.

Enhorabuena a toda la familia del Romo FC.

Luis Labeaga (20 de abril de 2008)